Charles Darwin y Alfred Wallace ante el espiritismo

Cuando la ciencia oficial llevó a los tribunales a un espiritista, los codescubridores de la selección natural tomaron partidos opuestos.
El 16 de septiembre de 1876, después de comer, Charles Darwin, siguiendo una invariable rutina, se arrellanó en el sofá de su sala de estar, fumó un cigarrillo turco y se puso a leer el "siempre malintencionado Times". Con frecuencia, los artículos de política le hacían dar bufidos de cólera (el periódico apoyaba la causa segregacionista en la guerra civil de Norte­américa). Aquel día, en la sección de "Cartas", aparecía la noticia de que un joven zoólogo, Edwin Ray Lankester, estaba pleiteando contra un famoso médium espiritista, el "doctor" Henry Slade, acusándole de embaucar a los londinenses crédulos.
Llevando ante el tribunal a Slade como a "un vulgar pícaro", Lankester venía a ser el primer hombre de ciencia que acusaba de fraude a un médium profesional, y --pensaba Darwin-- ¡ya era hora de que esto se hiciera! Pero, aunque encantado con que Lankester denunciara a Slade, le apenó a Darwin enterarse de que también era blanco de los ataques Alfred Russel Wallace, su amistoso rival y coautor de la teoría de la selección natural.

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso a la revista?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.

Responsable: Prensa Científica, S.A. Finalidad: enviarle por correo electrónico los boletines que haya solicitado recibir. Derechos: tiene derecho a acceder, rectificar y suprimir sus datos, así como a otros derechos, como se explica en la información adicional y detallada que puede consultar en nuestra Política de Privacidad.