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1 de Agosto de 2010
Ecología

Fuego y evolución en el Mediterráneo

El fuego y los incendios forestales han existido siempre en la historia de la vida terrestre. Un gran número de especies vegetales han adquirido características que les confieren resistencia a los incendios recurrentes.

j. g. pausas

Las plantas y el fuego guardan una estrecha relación desde sus orígenes, ya que las primeras proporcionan oxígeno y combustible, dos elementos básicos para la existencia del segundo. El tercer elemento indispensable para el fuego es una fuente de ignición: rayos, volcanes, meteoritos y otros fenómenos que probablemente han existido siempre en la historia de la Tierra. Tras su aparición en el Silúrico (hace 450 millones de años), las plantas terrestres colonizaron todos los rincones del planeta; con ello incrementaron el oxígeno atmosférico y la biomasa inflamable. Según las huellas de incendios (carbones fósiles), éstos vienen produciéndose desde el inicio de la vida terrestre. Sin embargo, se observa una acumulación de carbones fósiles, indicativa de incendios masivos, en el Carbonífero (hace 359 millones de años). Durante esta época se alcanzó un máximo en la concentración de oxígeno (31 por ciento), que permitía a la vegetación arder incluso en condiciones de humedad elevada. A partir de entonces, los niveles de oxígeno se estabilizaron de forma progresiva; a mediados del Terciario, alcanzaron valores similares a los actuales (21 por ciento).

Además de los cambios en la concentración de oxígeno atmosférico, que tuvieron una incidencia notable en el régimen de incendios durante el Paleozoico, la vida en la Tierra ha sufrido otros grandes cambios que han ido modificando la frecuencia, estacionalidad, intensidad y tipo de incendios, es decir, el régimen de incendios.

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