Visiones astronómicas de Chesley Bonestell

La excepcional combinación de conocimientos técnicos y expresividad gráfica de este artista infundió vida en la astronomía y facilitó el avance del programa de vuelos espaciales tripulados.

Chesley Bonestell, pintor e ilustrador, nació el 1 de enero de 1888, 15 años antes del vuelo de los hermanos Wright y 38 del lanzamiento del primer cohete propulsado por combustible líquido. Cuando falleció, 98 después, el hombre había puesto el pie en la Luna y la mayoría de los planetas del sistema solar habían sido visitados por ingenios robóticos. Los cuadros de paisajes y exploraciones que Bonestell pintó no sólo fueron una prefiguración de los grandes éxitos del siglo XX, sino que contribuyeron también a que se produjeran. La atención que concedió al realismo pictórico y técnico hizo cambiar la idea popular sobre vuelos espaciales, trocándolos de fantasía en una posibilidad inmediata o en una certeza cercana.

Bonestell procedía de una familia de clase media de San Francisco. Manifestó desde edad muy temprana un ávido interés por la astronomía y por la pintura. Comenzó a dibujar a los cinco años e inició una formación artística académica a los doce. Tenía diecisiete cuando visitó el Observatorio Lick; lo que contempló a través del gran telescopio de 30 centímetros y de los gigantescos refractores de 95 cm le inspiró y apasionó. Nada más volver a casa, dibujó un boceto del Saturno que había observado. Aquél pudo ser su primer escarceo en pintura espacial.

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