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  • Investigación y Ciencia
  • Junio 1997Nº 249

Física cuántica

Los agujeros negros y la paradoja de la información

¿Qué ocurre con la información contenida en la materia destruida por los agujeros negros? En su búsqueda de una respuesta, los físicos andan a tientas hacia una teoría cuántica de la gravedad.

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En un lugar del espacio sideral el profesor Potaje ha saboteado la cápsula de tiempo de su archirrival, el profesor Boceras. Va en ella la única copia que hay de una fórmula matemática de importancia vital, para que las generaciones futuras la empleen. Pero el diabólico plan que ha urdido Potaje de poner una bomba de hidrógeno en la cápsula triunfa. ¡Pum! La fórmula se desintegra en una nube de electrones, de nucleones, de fotones y de algún que otro neutrino. Boceras se queda en blanco. No tiene apuntada la fórmula y no recuerda cómo obtenerla.

En el juicio alega que el pecado de Potaje no tiene perdón: "Es irreversible lo que ha hecho este loco. ¡Vamos! El muy sinvergüenza ha destruido mi fórmula y tiene que pagar. ¡Que le quiten la plaza!"

"¡Pero qué memez!", dice con los nervios bien templados Potaje. "No se puede destruir la información. Nunca. Es culpa de tu indolencia, Boceras. Es verdad que he liado un poco las cosas, pero lo único que tienes que hacer es ponerte manos a la obra, encontrar cada partícula de las cenizas e invertir su movimiento. Las leyes de la naturaleza son simétricas con el tiempo; por tanto, si todo se invierte, tu estúpida fórmula se recompondrá. Queda así demostrado, sin sombra de duda, que de ninguna manera es posible que haya destruido tu preciosa información." Potaje gana el juicio.

La venganza de Boceras no es menos diabólica. Mientras Potaje está fuera de la ciudad, le roban el ordenador y todos los discos, hasta los que tienen sus recetas de cocina. Para que sea segurísimo que Potaje nunca más gozará de su famoso matelote d'anguilles, Boceras lanza el ordenador al espacio exterior, de cabeza a un agujero negro que había por los alrededores.

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