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Actualidad científica

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  • Investigación y Ciencia
  • Junio 1997Nº 249

Farmacología

Química combinatoria y nuevos fármacos

Una técnica innovadora que genera un gran número de compuestos, estructuralmente relacionados, está cambiando los métodos tradicionales de búsqueda de nuevos fármacos.
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Para combatir la enfermedad, el sistema inmunitario genera anticuerpos, proteínas que se unen a los organismos invasores. Nuestro cuerpo puede construir alrededor de un billón de anticuerpos diferentes, combinando y recombinando sus partes constitutivas. Pero el sistema inmunitario no está preparado para diseñar un anticuerpo especial cada vez que se encuentra con un nuevo agente patógeno. Lo que hace es desplegar selectivamente, entre los disponibles, los anticuerpos que actuarán de una manera más eficaz contra un enemigo concreto. El sistema inmunitario trabaja así, en efecto, a través de una búsqueda global en su repertorio de anticuerpos, identificando los más idóneos y multiplicando su fabricación. En los últimos años, los autores, junto con otros químicos, se han aprestado a seguir el ejemplo de la naturaleza en el diseño de nuevos fármacos. Mediante química combinatoria, generamos un cuantioso repertorio de compuestos emparentados, que sometemos luego a ensayo para establecer los que podrían encerrar valor clínico.
Este procedimiento difiere del método habitual de que se valen los farmacólogos en su búsqueda de nuevos medicamentos. Estos acostumbran rastrear indicios de actividad clínica en los compuestos que tengan; por ejemplo, colecciones de productos de síntesis o productos químicos extraídos de bacterias, plantas u otras fuentes naturales. Una vez identificada una sustancia prometedora (denominada cabeza de serie), se van realizando trabajosas modi­ficaciones secuenciales de la estructura, tras cada una de las cuales se ensaya cuál ha sido el efecto de las mismas sobre las propiedades químicas y biológicas del compuesto.

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