Compañía indeseable

Las cucarachas hembra se congregan para evitar la presencia masculina.

JOEL SARTORE, GETTY IMAGES

El ser humano no es la única especie que ha de lidiar con el acoso. Según un nuevo estudio, las hembras de cucaracha formarían corros para excluir a los pretendientes plomizos. Christina Stanley, profesora de etología en la Universidad de Chester, y sus colaboradores depositaron ejemplares de Diploptera punctata en recipientes especiales para observar su comportamiento social. Resulta que se congregan en grupos eminentemente femeninos donde no hay cabida para los machos. «Las hembras crean un entorno social más acogedor dejando fuera a los machos», explica Stanley, que encabezó el estudio, publicado el pasado julio en Ethology. En razón de su mayor tamaño, «son más dominantes, por lo que logran mantener a raya a sus compañeros», añade. Los investigadores también llevaron a cabo un experimento con una proporción mayor de machos que de hembras. En tal situación, fueron objeto de más abordajes y palpaciones con las antenas por parte de sus compañeros. Por eso se agrupan para frenar la intromisión masculina, afirma Stanley.

A Coby Schal, profesor de entomología de la Universidad de Carolina del Norte, ajeno a la investigación, no le convence que las hembras intenten eludir así a los machos. Afirma que la diferencia de talla basta para zanjar el asunto.

Pero el cambio de conducta observado en el experimento con el exceso de machos revela que hay algo más en juego, opina Stanley. La hembra almacena el esperma del primer apareamiento, por lo que cualquier otra cópula supondría para ella un derroche de energía y la expondría a posibles percances (algo nada raro en estos insectos). Aparte de ese fugaz primer encuentro, las hembras, por lo demás sociables, no parecen hallar gran cosa de su agrado en el sexo opuesto.

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