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Plásticos ultraduros reciclables

Polímeros ecológicos lo bastante resistentes para ser usados en coches y aviones.

Cuando la química Jeannette García descubrió en un matraz una masa blanca del tamaño de un caramelo, no tenía la menor idea de lo que acababa de crear. La sustancia se encontraba pegada firmemente al cristal, por lo que utilizó un martillo para extraerla. Sin embargo, cuando la golpeó se negó a romperse. «Al ver lo fuerte que era, supe que necesitaba averiguar cómo la había obtenido», explica.

García, científica del laboratorio IBM Research de Almaden, California, pidió asesoramiento a varios colegas para resolver el rompecabezas. Estos concluyeron que había tropezado con una nueva familia de polímeros termoestables, unos plásticos extraordinariamente resistentes empleados en productos que abarcan desde teléfonos móviles hasta alas de avión. Los plásticos termoestables representan una tercera parte de la producción mundial anual de polímeros, pero resultan difíciles de reciclar. El material recién descubierto, bautizado Titán, es el primer plástico termoestable reciclable y apto para uso industrial.

A diferencia de los compuestos termoestables clásicos, que se resisten a ser remoldeados, este polímero puede volver a procesarse mediante una reacción química. García y sus colaboradores anunciaron su hallazgo en mayo del año pasado en la revista Science.

Se espera que pronto aumente la demanda mundial de plásticos duraderos y reciclables. Así, Europa y Japón obligarán a que en 2015 el 95 por ciento de los recambios automovilísticos fabricados sean reciclables. El material de García resultaría perfecto en tales casos. Además, el nuevo polímero podría, con el tiempo, extenderse a una amplia variedad de aplicaciones: revestimientos anticorrosivos y antibacterianos, administración de fármacos, adhesivos, impresión en 3D y depuración de aguas, entre otras.

Pero este descubrimiento no vino solo. García y sus colaboradores hallaron una segunda forma del material, una sustancia gelatinosa y autorreparable, a la que llamaron Hydro, que se produce a temperaturas más bajas. «Si se corta por la mitad y luego se vuelve a unir, forma enlaces en el acto», comenta García. Podría emplearse como adhesivo o pintura autorreparable. Es posible que aparezcan otros compuestos relacionados. «No se trata tan solo de un nuevo polímero, sino de una nueva reacción de polimerización», explica.

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