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En «Nuevos medios de reproducción» [Investigación y Ciencia, mayo de 2018], Karen Weintraub analiza las investigaciones que en el campo de la reproducción asistida están intentando convertir células sanguíneas o cutáneas en espermatozoides y óvulos viables. El artículo cita a Marcy Darnovsky, del Centro de Genética y Sociedad, quien cree que «las células germinales generadas in vitro nunca serán lo bastante inocuas para justificar los riesgos», a lo que añade que «el riesgo biológico para cualquier niño concebido con técnicas de genomanipulación siempre será demasiado alto». Al respecto, Darnovsky observa que numerosos embriones de mamíferos clonados acaban por no desarrollarse, y que algunos de los individuos que nacen lo hacen con malformaciones.

Sin embargo, es un hecho que también en la reproducción natural surgen con frecuencia embriones inviables y niños que nacen con problemas de salud. Por tanto, la pregunta no es si un método que emplea células sanguíneas o cutáneas en lugar de espermatozoides y óvulos puede ser perfecto, sino si puede ser mejor que su alternativa. Quizás en el futuro dicho método llegue a ser incluso más seguro que la reproducción natural si consigue eliminar ciertos trastornos congénitos, como el síndrome de Down. Y hasta puede que llegue el día en el que haya quien culpe a los padres que opten por la reproducción tradicional por haber puesto innecesariamente en riesgo a sus hijos al renunciar a métodos científicos más seguros.

John Orlando
Williston, Vermont

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