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Actualidad científica

  • 13/12/2018 - Tecnología

    Un dispositivo para medir nuestra exposición al sol

    Colocado en la piel o la ropa, el pequeño aparato aporta datos sobre la cantidad de radiación ultravioleta, visible e infrarroja que acumula el organismo. Destacan sus múltiples aplicaciones tanto cosméticas como médicas.

  • 12/12/2018 - Climatología

    Oscurecer el sol para enfriar la Tierra: el primer experimento

    Unos investigadores tienen pensado rociar la estratosfera con partículas que reflejen la luz solar. En última instancia, de esta forma se podría reducir deprisa la temperatura de la Tierra.

  • 12/12/2018 - Envejecimiento

    La tenacidad beneficia la salud física

    Las personas de edad avanzada tenaces pero también flexibles en sus objetivos gozan de un espacio vital mayor y, con ello, de más relaciones sociales y actividades físicas.

  • 11/12/2018 - glaciología

    Se acelera la pérdida de hielo de Groenlandia

    Los testigos de hielo, los datos de los satélites y los modelos climáticos revelan la violenta transformación de la vasta capa de hielo.

  • 11/12/2018 - Neuropsicología del desarrollo

    ¿Infecciones que desencadenan trastornos mentales?

    Un estudio realizado en Dinamarca asocia la invasión de microrganismos patógenos, durante la infancia y adolescencia, con el desarrollo de la esquizofrenia y otras alteraciones de la personalidad y la conducta.

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  • Investigación y Ciencia
  • Octubre 2018Nº 505

Neurociencia

El estrecho nexo entre la inmunidad y el cerebro

El sistema inmunitario, que se creía disociado del cerebro, interviene estrechamente en su funcionamiento.

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Durante décadas, los manuales de anatomía enseñaban que los dos sistemas más complejos del organismo, el nervioso y el inmunitario, coexistían casi aislados el uno del otro. Según explicaban, el cerebro se dedicaba a dirigir las funciones corporales, mientras que el sistema inmunitario se encargaba de su defensa. En las personas sanas nunca coincidían. Solo en ocasiones, a raíz de una enfermedad o un traumatismo, las células inmunitarias penetraban en el encéfalo, para atacarlo.

Pero, en los últimos años, una avalancha de descubrimientos ha revolucionado el conocimiento acerca de ambos sistemas. Todo indica que interactúan de forma habitual, tanto en la enfermedad como en la salud. Así, el sistema inmunitario contribuye a sanar las lesiones encefálicas, por ejemplo. También ayuda a soportar el estrés y facilita funciones esenciales del cerebro, como el aprendizaje y el comportamiento social. Además, se le podría considerar como un órgano de vigilancia, que detecta microbios en el seno del cuerpo y a su alrededor e informa al cerebro, tal y como los ojos le envían información visual o los oídos le transmiten señales auditivas. En otras palabras, el cerebro y el sistema inmunitario no solo se encuentran con más frecuencia de lo supuesto, sino que están íntimamente enlazados.

pieza a dejar patente que la respuesta cerebral a la información inmunitaria y el modo en que esta controla y afecta los neurocircuitos podría ser la clave para comprender muchas enfermedades neurológicas, desde el autismo hasta el alzhéimer, y concebir tratamientos contra ellas. Los intentos por tratar dichos trastornos han dado al traste porque la mayoría de los fármacos no consiguen penetrar con facilidad en el cerebro. Los descubrimientos de esta joven disciplina abren la posibilidad de que actuar sobre el sistema inmunitario sea una táctica más eficaz.

Conocimientos adquiridos

Para comprender la importancia de esos descubrimientos, conviene conocer la estructura y el funcionamiento del cerebro y del sistema inmunitario. El encéfalo es el superordenador que rige el organismo. En conjunción con la médula espinal y los diversos pares (nervios) craneales, integra el sistema nervioso central (SNC), que controla todas las funciones corporales. Ante tamaña responsabilidad, no sorprende la extrema complejidad del órgano pensante. Sus unidades funcionales básicas son las neuronas, que ocupan en torno a la mitad de su volumen. El cerebro humano alberga cerca de 100.000 millones, conectadas por unos 100 billones de uniones (sinapsis). Las neuronas y la glía, un conjunto de células no neuronales, conforman el parénquima cerebral, el tejido encargado de procesar la información. Otros integrantes destacados son las células estromales, que dan soporte físico a los tejidos del parénquima, y las células endoteliales, que componen los vasos sanguíneos. Estos irrigan el cerebro y delimitan la barrera hematoencefálica, que limita el paso al SNC de sustancias provenientes de otras zonas del cuerpo.

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