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Mente y significado en los monos

Los monos verdes de Africa oriental, aunque se comunican según pautas que recuerdan aspectos del habla humana, no parecen reconocer estados mentales en sus compañeros.

Durante los campeonatos de tenis de Wimbledon de 1981, los jueces hubieron de resolver un problema insólito. Algunos ju­gadores, en especial Jimmy Connors, emitían broncos gruñidos al golpear la pelota. Sus contrincantes protestaban y pedían que cesaran esos ruidos voluntarios que les distraían hasta destrozar su ritmo.

Cuando los jueces hablaron con Connors y demás jugadores sonoros, recibieron una explicación distinta. Según aquél, había quienes rugían adrede. El no, pues carecía de control sobre sus gruñidos, que sólo sobrevenían en los raquetazos violentos. Idéntica explicación ofreció el resto: estaban convencidos de que algunos jugadores sí emitían ruidos voluntarios con el fin de distraer al contrario, pero uno por uno negaban poseer control consciente sobre tales expresiones guturales.

Así las cosas, los jueces afinaron su observación, durante el desarrollo de los partidos, para poder estable­cer qué gruñidos eran intencionados y cuáles no. Les resultó prácticamente imposible. Lo único evidente para todos era que los sonidos, fueran vo­luntarios o espontáneos en los raquetazos, acababan con la concentración del antagonista.

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