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1 de Febrero de 2003
Física

Microesferas, átomos fotónicos y la física de la nada

La luz puede quedar atrapada dentro de diminutas esferas transparentes. Las sorprendentes propiedades que adquiere entonces quizá conviertan la "fotónica de microesferas" en una nueva rama de la técnica.
La transferencia de energía entre moléculas próximas desempeña una función fundamental en la naturaleza. Si las plantas pueden alimentar su metabolismo y crecimiento con la luz del sol gracias a la fotosíntesis, es gracias a un curioso fenómeno físico que lleva energía de una molécula de clorofila a otra aunque estén separadas medio nanómetro. Unos centenares de moléculas de clorofila pasan de esa manera la energía que toman del Sol a un único centro de reacción, punto de partida de reacciones químicas posteriores. Sin este mecanismo de transferencia, la fotosíntesis se detendría.
Hará unos 15 años empecé a preguntarme si no actuarían formas similares de transferencia de energía en los procesos fotoquímicos que tienen lugar en las partículas de los aerosoles. En particular, quería saber si no encerraría detalles sutiles la transferencia de energía entre las moléculas de una gota aislada de unas 10 micras de diámetro. Debió de parecerles una idea descabellada a la mayoría de los físicos. El mayor alcance de un intercambio de este tipo, descubierto por el premio Nobel Jean Perrin y descrito en términos mecanocuánticos hace docenas de años, es de sólo 5 nanómetros. Los contenedores que yo me proponía usar eran 2000 veces mayores. Por lo tanto, no había razones claras para esperar que la pequeñez ejerciera la menor influencia. Con todo, en las investigaciones de algunos grupos había visos de fenómenos físicos interesantes. Apremié a Lorcan Folan, uno de mis estudiantes de doctorado, para que los investigara. No me podía imaginar que los resultados que tanto nosotros como otros grupos íbamos pronto a conseguir dirigirían la atención de la técnica de vanguardia hacia las diminutas partículas de los aerosoles.

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