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Gérmenes altruistas

Ciertas bacterias resistentes confieren a sus congéneres protección frente a los antibióticos.

PHOTO RESEARCHERS, INC.

El mundo está lleno de buenos samaritanos; podemos hallarlos hasta en nuestro propio cuerpo. James J. Collins, de la Universidad de Boston, ha descubierto que un pequeño número de bacterias resistentes a los medicamentos ayudan a sus congéneres más vulnerables a tolerar la acción de los antibióticos, aunque ese gesto tiene un precio.

El grupo de Collins introdujo cantidades crecientes de un antibiótico en un cultivo de Escherichia coli, algunas de cuyas cepas colonizan el aparato digestivo de humanos y animales, y causan enfermedades. El análisis periódico del grado de resistencia al medicamento reveló un efecto inesperado: aunque toda la población prosperaba en presencia del medicamento, solo algunas de las bacterias eran realmente resistentes al mismo. «Verificamos con sorpresa que la resistencia individual de las bacterias era muy inferior a la de la población en su conjunto», señala Collins, quien publicó hace poco los resultados en Nature. Nuevos análisis indicaron que los mutantes resistentes segregaban indol, una molécula que inhibe su propio crecimiento pero ayuda al resto de la población a sobrevivir al activar en ella los sistemas de bombeo de las membranas celulares que eliminan el medicamento.

Los hallazgos podrían contribuir al desarrollo de antibióticos más eficientes. Si el indol favorece la resistencia a los antibióticos, esta se podría evitar bloqueando la señalización del indol con pequeñas moléculas. Por otro lado, tras comprobar su seguridad, cabría la posibilidad de utilizar algún día el indol, o un tratamiento basado en el mismo, para que las bacterias beneficiosas desplazaran a las patógenas en los aparatos digestivo o urinario, opina Mark Anderson, director científico de NovaBay Pharmaceuticals, en Emeryville, California, empresa que desarrolla medicamentos contra las infecciones resistentes a los antibióticos.

Los resultados podrían también cambiar la forma en que los médicos estudian las infecciones. Una población de bacterias puede adquirir resistencia a los antibióticos, aunque solo un número reducido de ellas posean las mutaciones que la confieran. De ahí que al obtener y analizar pequeñas muestras bacterianas de los pacientes podría infravalorarse la resistencia de la infección en su conjunto. Según Collins, estos organismos unicelulares funcionan en cierto modo como un organismo pluricelular, por lo que las muestras aisladas podrían no ser representativas del conjunto.

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