Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

El Manifiesto de Leiden

Hacia un mejor uso de los indicadores en la evaluación de la ciencia.

THINKSTOCKPHOTO/KONE (calibrador); THINKSTOCKPHOTO/Elnur Amikishiyev (papel)

La evaluación es esencial en la gestión de la ciencia. Se necesita para contratar investigadores, distribuir recursos económicos y monitorizar la ciencia producida y sus efectos sobre la sociedad. Se trata, sin embargo, de un ejercicio controvertido: debido a la especialización de la ciencia, un trabajo solo puede ser juzgado por investigadores (los pares o expertos) de esa especialidad; son los únicos con conocimiento suficiente para realizar una evaluación competente.

El gran problema de la evaluación por pares es la posibilidad de que estos incurran en prácticas de favoritismo, apoyando a investigadores con quienes tienen relaciones personales o institucionales. Como el nepotismo goza de una larga tradición en numerosos países, la revisión por pares despierta a menudo sospechas de corrupción.

Ante esta situación, muchos gestores, particularmente en países como España, creyeron ver en los indicadores cuantitativos de la ciencia un parámetro objetivo y riguroso de evaluación. En efecto, indicadores bibliométricos como el número de artículos o su impacto informan sobre la producción y la influencia científica, y permiten comparaciones internacionales. Pero su correcto uso es más difícil de lo que parece. Puesto que las normas de publicación y citación varían con el contexto, los valores de referencia de los indicadores pueden variar en órdenes de magnitud (10 o 30 veces) según el campo científico o tema, la lengua o el rango institucional del evaluado. Es necesario, pues, escoger indicadores apropiados para cada evaluación y calibrarlos si queremos evitar juicios sesgados que puedan minusvalorar ciertos tipos de investigación (la ciencia experimental ante la teórica, la local ante la general, etcétera). Decisiones basadas en indicadores sesgados no reflejarán adecuadamente los criterios de evaluación.

Artículos relacionados

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.