Hablemos de sexo (biológico)

El sexo es una variable que no suele tenerse en cuenta en las investigaciones biomédicas, lo que lleva a análisis e interpretaciones erróneos.

[VCHAL/ISTOCK]

Los científicos nos pasamos años estudiando nuestra proteína favorita. Generamos modelos murinos para observar su función, identificamos un fenotipo asociado a ella y conseguimos reparar sus alteraciones con un fármaco. Incluso utilizamos células humanas para demostrar que la proteína interviene también en un mecanismo celular de nuestra especie. Pero una prestigiosa revista nos rechaza el artículo por no incluir individuos del sexo femenino. Vamos a ver por qué no debemos ofuscarnos.

¿Por qué es importante el sexo?

Muchos aspectos de la fisiología humana difieren entre los sexos. La incidencia y la progresión de la mayoría de las enfermedades corrientes, así como la respuesta al tratamiento, varían de uno a otro en algún grado. Esto debería aprovecharse para abordar tratamientos dirigidos. Sin embargo, el sexo no suele aparecer entre las variables de los estudios clínicos. Por ejemplo, solo el 4 por ciento de los realizados para la COVID-19 se plantearon incluirlo, a pesar de las claras diferencias que se han visto entre hombres y mujeres relacionadas con la infección, la mortalidad y la respuesta a los fármacos.

La falta de estudios en función del sexo ha resultado nefasta. Un buen ejemplo lo encontramos en el sesgo masculino de los «síntomas de manual» del paro cardíaco, lo que ha retrasado el diagnóstico y el tratamiento de las mujeres. Al estudiarse la respuesta a los fármacos solo con varones, también se propusieron unas directrices de dosificación inapropiadas que incluso podrían resultar peligrosas.

Las diferencias por sexo también son pertinentes en los modelos animales. El fenotipado sistemático de los ratones ha revelado que muchos rasgos fisiológicos y de conducta muestran dimorfismo sexual, como el efecto de la mayoría de las mutaciones genéticas. Aun así, en muchos estudios siguen utilizándose animales de un solo sexo (típicamente machos), en parte debido a que se pensó que los datos sobre las hembras siempre eran más variables por culpa del ciclo reproductor. El reciente hallazgo de que las fluctuaciones de la testosterona y otros factores provocan una variabilidad parecida en los machos ha vuelto vana esta suposición.

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