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  • Julio 2018Nº 502
Apuntes

Evolución

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¿Azul o rosa?

Las ventas de mochilas parecen indicar que las familias acomodadas invierten más en sus hijos varones, mientras que las pobres lo harían en sus hijas.

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Según los biólogos evolutivos, hay situaciones en las que los progenitores tienden a favorecer a la descendencia de un determinado sexo. Ahora, un nuevo estudio ha analizado las ventas de mochilas de colores y sugiere que, en familias con una buena situación económica, los padres podrían invertir más en los hijos que en las hijas, mientras que en las familias más modestas sucedería a la inversa.

En 1973, el biólogo Robert Trivers y el informático Dan Willard publicaron un artículo en el que proponían que los progenitores invierten más recursos, como comida y esfuerzo, en la descendencia masculina cuando las cosas van bien y en la femenina en tiempos más desfavorables. De acuerdo con la hipótesis de Trivers y Willard, un hijo que recibe muchos bienes podrá superar a otros a la hora de conseguir pareja; en cambio, los progenitores con menos recursos tenderán a invertirlos en las hijas, a las que por lo general les resultará más fácil atraer a congéneres para procrear. Trivers y Willard postularon, además, que las circunstancias de los padres podrían incluso influir en la proporción de sexos de los descendientes, una idea ampliamente respaldada por investigaciones realizadas en otras especies.

Sin embargo, estudiar cuánto invierten los padres en sus hijos tras el nacimiento resulta difícil y ha arrojado resultados contradictorios. Por esa razón, el nuevo estudio buscó un indicador de dicha inversión que cumpliera varios requisitos: debía ser inmune a las diferencias en la necesidad de recursos que son inherentes a cada sexo; debía medir la inversión, no los resultados; y debía ser objetivo.

El autor del estudio, Shige Song, sociólogo del Queens College de la Universidad de la Ciudad de Nueva York, examinó el gasto en las mochilas de color rosa y azul vendidas en China en 2015 por una gran plataforma de comercio electrónico, JD.com. Song redujo los datos a unas 5000 mochilas: las mochilas azules compradas por familias en las que se sabía que había al menos un niño, y las mochilas rosas compradas por familias en las que se sabía que había al menos una niña. Los resultados mostraron que las familias más acomodadas gastaron más en mochilas azules, lo que parecía indicar una mayor inversión en los hijos varones. En cambio, las familias más pobres gastaron más en mochilas de color rosa. Los hallazgos se publicaron en febrero en la edición en línea de Evolution and Human Behavior.

Las pruebas de la hipótesis de Trivers y Willard que aporta Song son «indirectas» pero «bastante convincentes», apunta Rosemary Hopcroft, socióloga de la Universidad de Carolina del Norte en Charlotte que no participó en el estudio. En 2016, Hopcroft publicó que los padres estadounidenses con profesiones de prestigio mostraban una mayor tendencia a enviar a una escuela privada a sus hijos que a sus hijas, mientras que los progenitores con empleos de menor nivel inscribían con mayor frecuencia a las niñas. Aunque el nuevo estudio no demuestra que las familias compraran las mochilas azules para los niños y las rosas para las niñas, Hopcroft concluye que «se trata de un artículo inteligente, interesante y que utiliza los macrodatos de manera muy novedosa».

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