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El riesgo de la desertificación

¿Puede desertificarse España si a la vez aumenta su cobertura vegetal?

El sobrepastoreo practicado desde hace milenios ha contribuido a la desertificación de nuestro territorio. [FERNANDO T. MAESTRE]

Con frecuencia oímos o leemos noticias sobre dos procesos en principio antagónicos: por un lado, la creciente desertificación en España como consecuencia del cambio climático y los incendios forestales y, por otro, el aumento de su superficie forestal. ¿Cómo se explica esta aparente contradicción?

Según los datos del último Inventario Forestal Nacional, durante los últimos 25 años la superficie forestal de nuestro país ha aumentado a un ritmo de 180.000 hectáreas por año. Un factor clave de ello ha sido el abandono de numerosos campos de cultivo como consecuencia del éxodo del campo a la ciudad y del envejecimiento generalizado de la población en las zonas rurales. Estos campos son colonizados por vegetación herbácea y leñosa, particularmente en las zonas adyacentes a las masas forestales.

El avance de la superficie forestal se ha visto favorecido por el aumento en la concentración de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera derivado, entre otros factores, de la quema de combustibles fósiles. Durante la fotosíntesis las plantas abren sus estomas para captar CO2 y al hacerlo pierden agua debido a la demanda evaporativa de la atmósfera. Al aumentar el CO2 atmosférico, pueden captar la misma cantidad  del gas abriendo menos tiempo sus estomas y, por ende, perdiendo menos agua. Y, al disponer de más agua, pueden mantenerse activas más tiempo, en especial en las zonas de baja disponibilidad hídrica.

A ello hay que añadir la mayor duración de la estación de crecimiento vegetal porque las temperaturas de otoño y primavera se han vuelto más suaves (debido al cambio climático). Ello está permitiendo que muchas especies caducifolias mantengan sus hojas durante más tiempo y que numerosas especies herbáceas y leñosas estén creciendo a un ritmo más rápido de lo que lo hacían en el pasado.

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