Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

1 de Enero de 2014
Ciencia y sociedad

Nuevas concepciones de la privacidad

Un poco de luz sobre uno de los temas más espinosos de la era informática.

NOMA BAR

En síntesis

La privacidad aún no ha desaparecido por completo. Pero las decisiones que hoy se tomen sobre su papel en nuestro mundo interconectado tendrán consecuencias durante decenios.

Debiéramos dejar de hablar de la privacidad en términos transaccionales, que sostienen que cuanta más privacidad sacrifiquemos más beneficios vamos a obtener (en seguridad, por ejemplo). Tales beneficios suelen exagerarse.

En lugar de imponer una única ética de privacidad para todo el mundo, debería permitirse que cada cual optase entre grados de privacidad variables.

Si la información personal fuese monetizada, cada uno tendría el control sobre sus propios datos y podría elegir su grado de privacidad. Los datos resultarían así demasiado caros para que empresas o Gobiernos los atesorasen de forma indiscriminada.

Un primer paso para elucidar un tema complejo o escurridizo consiste en centrarse en los hechos. En el caso de la privacidad, estos nos están vedados. Quienes han menguado nuestro ámbito privado, trátese de empresas o de organismos estatales, están decididos a que no restrinjamos el suyo. Por ejemplo, la Agencia de Seguridad Nacional de EE.UU. (NSA) lleva largo tiempo ocultando sus extensas operaciones de vigilancia electrónica. Ni siquiera tras las recientes filtraciones de Edward J. Snowden, el excontratista de la NSA, podemos hacernos sino una idea aproximada de lo que está ocurriendo.

No existe en el mundo actual ni un solo observador que posea una imagen completa de quién ha estado recopilando datos de quién. Ciertas organizaciones, como la NSA, saben sin duda mucho más que nadie, pero ni siquiera ella conoce toda la panoplia de algoritmos que entidades empresariales o gubernativas han aplicado a datos personales, ni para qué uso o finalidad.

La privacidad, por el momento, constituye un asunto tenebroso que solo es posible investigar de manera precientífica. Nos vemos obligados a depender de teorías, filosofías, introspecciones y anécdotas. Pero ello no impide que podamos pensar.

Artículos relacionados

Otros artículos del informe especial La era de los macrodatos

Una sociedad dirigida por datos

    • Pentland, Alex «Sandy»

¿Está Google cambiando nuestra mente?

    • Wegner, Daniel M.
    • Ward, Adrian F.

Memorias del futuro

    • Perniola, Luca

Puedes obtener el artículo en...

¿Tienes acceso?

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.