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1 de Enero de 2014
Reseña

Superconductividad: un primer siglo sorprendente

Diez premios nóbel nos hablan de sus vivencias y descubrimientos.

SUPERCONDUCTIVITY: DISCOVERIES AND DISCOVERERS. TEN PHYSICS NOBEL LAUREATES TELL THEIR STORY.
Por Kristian Fossheim. Springer Verlag, Berlín,
Heidelberg, 2013.

Nos encontramos ante un libro singular, compuesto, sabiamente, con las narraciones de unos héroes de nuestro tiempo, que, como escribía Proust refiriéndose a escritores y artistas, han contribuido con sus descubrimientos «a levantar parcialmente en nuestro honor el velo de miseria y de insignificancia que nos deja indiferentes ante el universo».

El autor, Kristian Fossheim, es un destacado científico que ha realizado a lo largo de su vida contribuciones muy relevantes en el campo de la física de los superconductores. Tal como señala en el prefacio, su objetivo al escribirlo era doble: por una parte, acercar al lector el lado humano de algunos grandes científicos; por otra, escuchar de sus propias voces cuáles fueron los pasos, muchos de ellos intensos y difíciles, que dieron para alcanzar el reconocimiento del premio Nobel de física. El hilo conductor ha sido la centenaria historia de la superconductividad, lo que añade amenidad por ser un fenómeno popularizado tras la aparición en escena de los superconductores de alta temperatura y, sobre todo, establece relaciones entre los personajes que aparecen, complementarios y próximos entre sí, en la aventura de los descubrimientos.

El primer siglo de la superconductividad coincide con un siglo de la historia de la humanidad lleno de convulsiones y cambios, los cuales se reflejan en la vida, en los métodos y en los intereses de varios de los gigantes de la ciencia que aquí se nos presentan. Aquí aparece la escuela soviética, dominada por la personalidad de L. D. Landau, la influencia de la Segunda Guerra Mundial en la ciencia de ambos lados del planeta, la contribución de las grandes empresas americanas a los avances científicos y muchos otros temas en los que el lector inteligente encontrará información y placer intelectual, al margen del tema concreto de la superconductividad.

El libro se divide en trece capítulos, de los cuales diez se dedican a sendos científicos que el autor ha seleccionado. Tras una breve, pero muy instructiva, biografía, se transcriben, contados en primera persona, los planteamientos científicos y vicisitudes personales que los llevaron a conseguir sus correspondientes logros. En un primer capítulo de introducción histórica se describen, entre otras, las contribuciones cruciales de H. Kamerlingh Onnes y W. Meissner, y se sitúa, adecuadamente, a los diez laureados en el tiempo y en sus momentos científicos. En el penúltimo capítulo, obra de A. Sudbø, se presenta, por su interés y actualidad, la profunda relación existente entre los mecanismos de la propiedad fundamental del estado superconductor (efecto Meissner) y el mecanismo de Higgs, que tanta popularidad adquirió tras la posible detección del bosón de Higgs en el LHC. Finalmente, en el capítulo decimotercero, el autor reflexiona, a modo de conclusión, sobre diversos asuntos que van desde la edad de jubilación de los científicos hasta la fascinación consciente de los físicos ante las eternas preguntas de los seres humanos: ¿Dónde comenzó todo esto?, ¿adónde vamos?...

El autor entrevistó a los diez laureados a lo largo de varios años. Ocho de ellos están entre los nueve que recibieron el Nobel por sus contribuciones en superconductividad, faltando únicamente J.Bardeen para completar un cupo en el que resulta difícil de entender la ausencia de W.Meissner; los dos restantes, P. W. Anderson y P. G. de Gennes, fueron premiados por investigaciones en otros temas, aunque son reconocidos universalmente por sus aportaciones al campo que nos ocupa.

La personalidad de los laureados queda de manifiesto, ofreciendo una diversidad de historias personales que comienzan con las de V. L. Ginzburg y A. A. Abrikosov, que llevaron a cabo las investigaciones teóricas que les valieron el Nobel de física en la URSS, durante la siniestra dictadura de Stalin, bajo la gigantesca figura científica y humana de Landau. Son muy interesantes las versiones que cada uno de ellos da de sus relaciones con este, y de cómo funcionaba aquella mítica Escuela de Física Teórica.

L. N. Cooper y J. R. Schrieffer rememoran cómo se incorporaron, y cuáles fueron sus papeles, al equipo creado y dirigido por J. Bardeen (ya entonces premio Nobel por el descubrimiento del efecto transistor), con el propósito de desarrollar una teoría microscópica de la superconductividad. Ambos transmiten de una forma muy vívida el ambiente de creatividad y excitación científica que vivieron entonces, sus contribuciones personales al éxito final y, sobre todo, el logro de un trabajo en equipo liderado por la férrea voluntad de Bardeen, convencido de que la gesta era posible. En I. Giaever descubrimos una personalidad fascinante, llena de humanidad y sentido del humor, que rentabilizó al máximo todas sus posibilidades para hacer el experimento que había que hacer en el momento en que había que hacerlo, confirmando con él la predicción fundamental de la teoría BCS. El capítulo dedicado a B. D. Josephson es singular por su contenido y por su brevedad. Nos hallamos ante una mente que, ya en la infancia, es prodigiosa para las matemáticas; publicó su contribución fundamental a los veintidós años y recibió el Nobel a los veintitrés.

En el capítulo octavo llegamos a P. W. Anderson, una figura excepcional. En palabras del autor, «una de las mentes más influyentes en toda la física teórica de la segunda mitad del siglo XX». El acierto de esta afirmación resulta evidente tras la lectura del capítulo.

P. G. de Gennes es el séptimo físico teórico que aparece en el libro. Fue un físico muy versátil, que supo encontrar, y comunicar de forma singular, lo atractivo de la física en los diversos campos en los que se interesó. Es muy significativo que entre los cuatro científicos a los que considera sus maestros se encuentre uno al que no conoció personalmente: R. P. Feynman.

A continuación, dos capítulos dedicados a los descubridores de los superconductores de alta temperatura crítica: J.G. Bednord y K. A. Muller. La ciencia de materiales, cuya importancia ha sido, y sigue siendo, creciente y muy fructífera en muchos campos (entre ellos el de la superconductividad), se muestra aquí de la mano de un maestro con intuición e ideas, y de un joven con ambición y coraje, capaz de tomar iniciativas acertadas en una búsqueda en la que pocos creían.

Digamos para finalizar que estamos ante un libro entretenido, sugerente y de fácil comprensión para el lector culto con una mínima formación científica. Siendo breve (ciento treinta y cinco páginas), alberga numerosos temas de interés científico y humano, y constituye un gran documento al que, a buen seguro, acudirán los historiadores de la ciencia.

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