Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarle el uso de la web mediante el análisis de sus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúa navegando, consideramos que acepta nuestra Política de cookies .

Actualidad científica

Síguenos
  • Google+
  • RSS
  • Investigación y Ciencia
  • Julio 2015Nº 466

Informática

El alba de la memcomputación

Una nueva clase de componentes electrónicos, más próximos a las neuronas que a los transistores, auguran un tratamiento de la información mucho más rápido y eficiente.

Menear

Las palabras que está leyendo en estos momentos han sido escritas en los mejores ordenadores que ofrece la tecnología actual: equipos que malgastan una enorme cantidad de energía y que necesitan ingentes cantidades de tiempo para ejecutar importantes cálculos científicos. Se trata de un aspecto común a todos los ordenadores que existen hoy, desde los incluidos en los teléfonos inteligentes hasta las grandes supercomputadoras de millones de dólares que zumban en los centros de cálculo más avanzados del mundo.

Este artículo fue redactado en Word, un buen programa que seguramente usted también haya usado. Para escribir «Las palabras que está leyendo en estos momentos», nuestro ordenador tuvo que transferir una secuencia de ceros y unos (la representación en código máquina de un documento de Word) desde un área de memoria temporal hasta otra ubicación física, la unidad central de procesamiento (CPU). Después, la CPU convirtió esos datos en letras visibles en la pantalla. Para evitar que la frase se volatilizara al apagar el ordenador, los datos que la representaban hubieron de viajar de nuevo por un manojo de cables hasta un área de memoria más estable, como un disco duro.

Ese ir y venir de información se debe a que, hoy por hoy, los dispositivos de memoria no pueden procesar datos y los procesadores no pueden almacenarlos. Semejante división del trabajo tiene lugar incluso en los equipos más rápidos disponibles hoy en día, aquellos que, con múltiples procesadores, son capaces de ejecutar cálculos mediante computación en paralelo. El problema reside en que cada uno de sus procesadores adolece de la misma limitación.

Durante los últimos años, los expertos han desarrollado un método para combinar lo que antes parecía irreconciliable. Como resultado, han conseguido crear circuitos que manipulan números y, al mismo tiempo, funcionan como unidades de memoria. Ello implica reemplazar los componentes electrónicos tradicionales, como transistores, condensadores e inductores (bobinas), por otros denominados memristores, memcondensadores y meminductores. Ya existen prototipos experimentales que pronto podrán combinarse en un nuevo tipo de máquina: la memcomputadora.

Puede conseguir el artículo en:

Artículos relacionados