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1 de Septiembre de 2011
Evolución

Peces cavernícolas

Nuevos conceptos ponen en duda las ideas tradicionales acerca de la vida subterránea.

MARTIN SHIELDS/PHOTO RESEARCHERS

En una anécdota famosa de la historia de la biología se cuenta que un alumno del naturalista francés Georges Cuvier apareció en el dormitorio de este vestido como un diablo, provisto de cuernos y pezuñas, y le dijo «¡Cuvier, Cuvier, voy a comerte!». Cuvier se quedó mirando a la aparición y contestó: «Cuernos, pezuñas, cola: herbívoro. No puedes comerme».

El relato resume la relación que solemos establecer entre formas de vida y estilos de vida. Se supone que los animales con ojos grandes son nocturnos, las plantas con hojas grandes son propias de ambientes tropicales húmedos, y así sucesivamente. Por ello, es fácil imaginar que todos los animales cavernícolas han de ser ciegos y despigmentados; después de todo, ¿qué necesidad de ojos y pigmentación tiene un animal que vive en la oscuridad perpetua?

Las investigaciones realizadas durante los últimos decenios indican que bajo tierra las cosas no resultan tan sencillas; que, en realidad, la ecología del ambiente cavernícola presenta una enorme diversidad y que los procesos evolutivos que rigen la adaptación a dicho ambiente ocultan sorpresas, incluso cuando se explican en términos darwinistas modernos.

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