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  • Agosto 2018Nº 503
Historia de la ciencia

Mujeres y ciencia

Guerra, mujeres y ciencia

Lecciones del pasado para mejorar el futuro: la labor científica de las mujeres durante la Primera Guerra Mundial.

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Las estadísticas son claras: un número desproporcionadamente bajo de mujeres alcanza los cargos más altos en ciencia, tecnología, ingeniería, matemáticas y medicina (STEMM, por sus siglas en inglés) y, en general, gana menos que los hombres. Como historiadora licenciada en física, mi ambición es explorar cómo el pasado ha llevado al presente, con el objetivo principal de mejorar el futuro. Los viejos prejuicios aún resuenan en la sociedad, y lo que sucedió hace un siglo sigue importando hoy.

Hace unos años descubrí un libro que recogía las actividades de unas 600mujeres de la Universidad de Cambridge durante la Primera Guerra Mundial. Por primera vez, leí los nombres de mujeres doctoras que operaron en el frente, químicas que desarrollaron explosivos y gases tóxicos, biólogas que investigaron sobre enfermedades tropicales o preservación de vitaminas e ingenieras que llevaron a cabo cálculos balísticos. ¿Por qué, me preguntaba, estas mujeres tan extraordinarias habían sido olvidadas? ¿Podrían estas científicas pioneras arrojar luz sobre las actitudes modernas?

Durante casi medio siglo antes de la guerra, algunas mujeres excepcionalmente inteligentes, valientes y persistentes ya habían desafiado los convencionalismos para estudiar ciencias. Más tarde, cuando los hombres partieron al frente, las mujeres científicas se labraron oportunidades para servir a su país asumiendo puestos en museos, escuelas y departamentos gubernamentales. Aquellas que ya se dedicaban a la investigación cambiaron sus proyectos para centrarse en explosivos, fármacos, insecticidas, aleaciones, vidrio y diseño de aviones, al tiempo que las escuelas de medicina abrieron temporalmente sus puertas a las mujeres. Durante cuatro años, mujeres científicas, doctoras e ingenieras demostraron que podían realizar el trabajo de los hombres y, a menudo, hacerlo mejor.

Entre todas estas mujeres maravillosas, me identifiqué especialmente con dos: una química y otra médica. A continuación hablaremos de ellas, en representación de las innumerables colegas que lucharon para superar las barreras burocráticas y los prejuicios que, lamentablemente, siguen sin desaparecer del todo. 

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