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1 de Agosto de 2018
Comportamiento

¿Los amigos de mis amigos son como yo?

Un experto explica un nuevo método para inferir rasgos de una persona a partir de sus redes sociales.

THOMAS FUCHS

Todos solemos pasar tiempo con gente que es como nosotros. Por ello, a los científicos de datos no les resulta difícil inferir los rasgos de personalidad de un individuo a partir de un análisis de sus redes sociales, tanto en línea como en el mundo real. Esa tendencia a buscar personas parecidas a nosotros recibe el nombre de «homofilia», una propensión que queda patente en el dicho «Dios los cría y ellos se juntan», señala Johan Ugander, investigador de Stanford que ha estudiado el fenómeno.

En un giro sorprendente, Ugander y su estudiante de posgrado Kristen M. Altenburger han descubierto que algunas personas se sienten atraídas de manera sistemática por aquellas que poseen ciertos atributos, con independencia de si estos coinciden o no con los suyos; un fenómeno que los investigadores han bautizado como «monofilia». Hasta ahora, se suponía que las heterogeneidades dificultaban extraer conclusiones sobre una persona a partir de sus redes de amigos. Sin embargo, el trabajo de Ugander y Altenburger demuestra que la monofilia tiene un interesante efecto: los amigos de los amigos de una persona son similares a ella en aspectos en que sus amistades inmediatas pueden no serlo. Ello podría facilitar inferir rasgos que de otro modo permanecerían ocultos, pero también aporta un método más para trazar información personal con minería de datos.

En un trabajo publicado en marzo en Nature Human Behavior, Ugander y Altenburger analizaron tres tipos diferentes de redes: una red social en línea, otra de blogs de política, y una muy estudiada de comunicación entre terroristas. Lo que sigue es un extracto de una entrevista en la que Ugander explica su investigación y sus implicaciones para la privacidad.

Andrea Anderson

 

¿Fue la idea de que «los polos opuestos se atraen» lo que les llevó a estudiar la monofilia?

Lo que nos trajo a este proyecto fue el hecho básico y desconcertante de que en las redes sociales en línea apenas hay homofilia de género; es decir, un agrupamiento sistemático entre personas del mismo género. Sin embargo, sí que existe un agrupamiento muy importante por edades. El hecho de que casi no haya homofilia de género tiene consecuencias para la difusión de la información y la privacidad de los datos. Con todo, sigue siendo posible predecir el género de una persona en función del de los amigos de sus amigos. Este antiintuitivo punto de partida es lo que tratamos de presentar y explicar en la mayor parte del estudio.

 

¿Tener amigos de Facebook con diferentes opiniones políticas constituye un ejemplo de monofilia?

Con respecto a las ideas políticas, tendemos a rodearnos de personas con puntos de vista similares al nuestro. Dicho esto, sí que hemos observado una cantidad estadísticamente significativa de diferencias entre amigos al estudiar la orientación política en redes de blogueros. Hay algunas personas que hacen de puente: publican blogs progresistas pero tienden a enlazar a blogs conservadores, o viceversa.

 

¿Ha apreciado cambios en la forma en que se estudian las redes sociales debido a las preocupaciones sobre la privacidad?

Me veo como alguien que intenta hacer sonar las alarmas estudiando todas las posibles maneras de predecir cosas sobre las personas. Hace poco ha tenido lugar una sana discusión pública sobre la importancia de proteger la información contenida en las conexiones de las redes en línea. [Ugander estuvo vinculado a Facebook Data Science entre 2010 y 2014.]

Por otro lado, comprender mejor a las personas a partir de su posición en una red social tiene también beneficios. Muchas investigaciones en ciencias sociales se centran en identificar relaciones causales auténticas y en descartar factores de confusión. Me interesa descubrir hasta qué punto es posible describir a las personas cuando tal vez no disponemos de datos demográficos, pero sí de esta valiosa red de relaciones sociales.

 

¿Le preocupa que su investigación pueda ser utilizada con fines perversos?

Sin duda. Cuando uno construye herramientas, tiene una responsabilidad sobre cómo se utilizan. El principal algoritmo que estudiamos se conoce desde 2009. Antes se pensaba que este método servía para predecir las actitudes o atributos de un individuo cuando en la red existían similitudes entre amigos. Sin embargo, estamos demostrando que la homofilia, o semejanza, no es necesaria para que este enfoque sea eficaz.

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