KEVIN MACKENZIE, UNIVERSIDAD DE ABERDEEN
Lo que a simple vista aparenta una mota de polvo, bajo un microscopio resulta mucho más interesante. A cincuenta aumentos, la casi invisible Daphnia, una pulga de agua, aparece con «cabellera», grandes ojos y «labios» rojos. Kevin Mackenzie, director del departamento de microscopía e imágenes de la Universidad de Aberdeen, en Escocia, fotografió este invertebrado de charca de dos milímetros de longitud, cuya cabellera corresponde, en realidad, a antenas. El lunar situado debajo de su ojo compuesto (negro) es un ocelo, un órgano sensible a la luz. El cuerpo transparente de la pulga también revela su última comida: algas (verde).
En febrero, un grupo de científicos afirmaron haber secuenciado el genoma de una especie de pulga de agua, Daphnia pulex. La secuenciación ayudará a estudiar la forma en que el entorno influye sobre el funcionamiento de los genes, según el director del proyecto, John Colbourne, de la Universidad de Indiana. Hace tiempo que las autoridades municipales monitorizan el tamaño de las poblaciones de Daphnia con el fin de identificar una posible contaminación del agua, porque la especie exhibe una sensibilidad extrema a la contaminación. El estudio de las alteraciones de la función génica, señala Colbourne, también proporcionaría nuevos indicios sobre el efecto de ciertos productos químicos en la salud humana.

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