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1 de Junio de 2011
Biología celular

El caos ordenado de las proteínas

En contra de lo aceptado, las proteínas quizá no necesitarían adoptar formas rígidas para llevar a cabo sus funciones en la célula.

AXS BIOMEDICAL ANIMATION STUDIO

En síntesis

Según el conocimiento tradicional, las proteínas deben adoptar una configuración rígida para desempeñar tareas tales como la unión a determinadas moléculas diana. Pero trabajos recientes inican que una tercera parte de las proteínas humanas se hallan total o parcialmente desestructuradas.

Aunque durante mucho tiempo la falta de plegamiento se consideraba una patología, se sabe ahora que ese rasgo no impide necesariamente la operatividad de la proteína. De hecho, a menudo resulta crucial para su funcionamiento.

Las proteínas desestructuradas pueden haber desempeñado una papel importante durante la evolución. Un mejor conocimiento de su naturaleza contribuiría al diseño de nuevos fármacos.

Las proteínas son la materia de la vida. Representan los ojos, los brazos y las piernas de las células vivas. Incluso el ADN, el icono supremo de todas las moléculas biológicas, resulta importante sobre todo porque contiene los genes que especifican la síntesis de proteínas. Y las células de nuestro organismo —como las neuronas, los leucocitos o las células olfatorias— se diferencian unas de otras en gran medida porque activan distintos conjuntos de genes y, en consecuencia, producen diferentes grupos de proteínas.

Dada la importancia de esas moléculas, muchos podrían pensar que los aspectos básicos de su morfología y funcionamiento se conocen desde hace tiempo. Sin embargo, durante decenios los científicos aceptaron una idea que resultó incompleta. Dedujeron, acertadamente, que las proteínas se hallaban compuestas por aminoácidos unidos entre sí como las cuentas de un collar. Además, para que una proteína ejerciera su función, su cadena de aminoácidos debía primero plegarse y adoptar una configuración precisa y rígida. No obstante, hoy se hace cada vez más evidente que ciertas proteínas desempeñan sus funciones biológicas sin haber llegado nunca a plegarse por completo, mientras que otras se pliegan solo cuando se las necesita. De hecho, quizás una tercera parte de las proteínas humanas son «intrínsicamente desordenadas» y poseen al menos algunas regiones desplegadas o desordenadas.

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Ante la imposibilidad de conocer su estructura por los medios usuales, debe recurrirse al refinado de modelos estadísticos.

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