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1 de Mayo de 2015
Evolución humana

La mente neandertal

Los estudios anatómicos, genéticos y arqueológicos arrojan luz sobre la forma de vida de nuestros enigmáticos primos evolutivos.

GIORDANO POLINI

En síntesis

La visión tradicional sobre los neandertales les atribuía una posición menos evolucionada en capacidades cognitivas respecto a la que ocupa el Homo sapiens anatómicamente moderno.

Los estudios muestran que los neandertales diferían de H. sapiens en su anatomía cerebral y en su ADN, pero ignoramos el significado funcional de tales diferencias.

Los restos culturales proporcionan abundante información sobre el pensamiento de los neandertales y han reducido la brecha que se suponía que existía entre ellos y nosotros.

Los hallazgos señalan que otros motivos no relacionados con la inteligencia provocaron la extinción de los neandertales y permitieron que H. sapiens prosperara.

Un día claro en Gibraltar, desde la cueva de Gorham puede divisarse la accidentada costa del norte de Marruecos alzándose sobre un mar de color turquesa. En el interior de la cueva reina la calma y solo se oye el murmullo de las olas chocando contra la playa rocosa. Pero, en alta mar, el estrecho que separa el extremo sur de la península ibérica del continente africano bulle de actividad. Los barcos pesqueros sondean las aguas en busca de atunes y peces aguja, los cruceros llenos de turistas navegan frente al enorme macizo calcáreo de Gibraltar y los buques petroleros transportan crudo desde el Mediterráneo hacia el Atlántico. Las rápidas corrientes, ricas en nutrientes, el clima templado y su privilegiada ubicación han atraído a los humanos a este lugar desde hace milenios.

Un grupo destacado de ellos se asentó en esta región durante decenas de miles de años, resistiendo a diversas glaciaciones. En esas épocas frías, el nivel del mar era más bajo y dejaba expuesta una vasta llanura frente a la cueva, un terreno donde prosperaban una gran variedad de animales y plantas. Esos individuos explotaban con eficacia los generosos recursos que ofrecía su entorno. Cazaban animales de gran tamaño, como la cabra montesa y las focas, y otros más pequeños, como conejos y palomas; pescaban doradas y recogían mejillones y lapas en las orillas alejadas; o recolectaban piñones de los árboles cercanos. En ocasiones, cazaban cuervos y águilas para adornarse con sus hermosas plumas negras. Y también grabaron en la pared de la cueva símbolos cuyo significado se ha perdido en el tiempo.

En todos esos aspectos, tales seres se comportaban igual que nuestros antepasados Homo sapiens, quienes se originaron en África, con la misma anatomía que poseemos hoy en día, y terminaron por colonizar todos los rincones del planeta. Pero los habitantes de Gibraltar no formaban parte de esos humanos anatómicamente modernos. Eran neandertales, unos parientes nuestros corpulentos y con unas características cejas prominentes que vivieron en Eurasia hace entre 39.000 y 350.000 años. El mismo nombre de «neandertal» se ha considerado en la cultura popular sinónimo de idiotez y brutalidad.

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