Los planos de la creación

La elaboración de los mapas del cosmos más recientes ha requerido el estudio de cientos de miles de galaxias. Las estructuras cósmicas en que se reparten derivan de fluctuaciones de la materia en el universo primigenio.
La cosmología, ciencia que estudia el universo como un todo, era, hasta hace sólo veinticinco años, un campo feraz en especulaciones pero parco en hechos claros. La situación ha cambiado de forma radical desde entonces merced a nuevas observaciones y trabajos teóricos. La cosmología ha pasado a ser una rama rigurosa y cuantitativa de la astrofísica, dotada de fundamentos teóricos sólidos que cuentan con el respaldo de abundantes datos. El modelo de la gran explosión, que afirma que el universo comenzó a expandirse hace casi 14.000 millones de años a partir de un estado de densidad y temperatura inconcebiblemente grandes, explica los movimientos de las galaxias, la abundancia de hidrógeno y helio, y las propiedades de la radiación cósmica de fondo en la banda de las microondas (o FCM, Fondo Cósmico de Microondas), el calor remanente de un gas cósmico que se expande y enfría.
La cosmología puede ahora elevarse un peldaño más y afirmar que posee una teoría de la formación de estructuras en el universo. La distribución de galaxias a grandes escalas, establecida por proyectos de cartografiado digital del firmamento como el Sloan Digital Sky Survey (en lo sucesivo, SDSS), todavía en curso, muestra una hermosa concordancia con las predicciones teóricas. Contamos en la actualidad con un modelo coherente capaz de trazar la evolución del universo, desde las mínimas fluctuaciones de la densidad del universo primigenio hasta la riqueza y variedad que exhibe ahora el firmamento nocturno.

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