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Máquinas e instrumentos científicos de la Real Academia de Ciencias de Barcelona

A finales del siglo XVIII y principios del XIX, la Academia de Ciencias Naturales y Artes de Barcelona recurrió a los artesanos para fabricar las máquinas e instrumentos de la nueva física. Nombró académicos a destacados artesanos.

Con el Renacimiento se asiste en Europa a una apreciación favorable de los procedimientos empleados en las artes y oficios mecánicos. Las técnicas artesanales, consideradas tradicionalmente actividades serviles, poco nobles, empezaron a ser percibidas como medios imprescindibles para el progreso de la ciencia y del conocimiento efectivo de la realidad natural. Luis Vives declaraba que el hombre culto no debía avergonzarse de entrar en los talleres y preguntar por las técnicas empleadas en sus artes.

En la centuria siguiente, Francis Bacon, William Harvey, Galileo Galilei y Robert Boyle, entre otros, recurrieron a la experimentación y la observación de la naturaleza. El aprecio creciente por el trabajo artesanal culminaría en el siglo de las luces. En el propio "Discurso preliminar" de la Encyclopédie, Jean Le Rond D’Alembert reconocía la sagacidad de los artesanos en su equiparación de los "olvidados inventores de ingeniosas y complicadas máquinas" con los espíritus creadores que habían abierto nuevos caminos a la ciencia.

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