Terremotos de la antigüedad

La inspección geológica del subsuelo del lago de Lucerna saca a la superficie una secuencia de temblores prehistóricos.

"El martes 18 de septiembre de 1601, poco antes de las dos de la madrugada, un intenso y aterrador temblor de tierra sacudió los aledaños de Lucerna... Nadie recordaba un acontecimiento parecido. Ni siquiera las crónicas de la ciudad se hacían eco de algo semejante en el pasado." Así comienza el informe de Renward Cysat, secretario municipal de Lucerna. Testigo presencial de los hechos, anotó con todo detalle la catástrofe que siguió a uno de los terremotos más violentos sufridos en Europa central. El temblor causó considerables daños en gran parte de Suiza. Se sintió también en puntos de Francia, Alemania e Italia. Los sismólogos estiman que, de haberse registrado con instrumentos modernos, el episodio hubiera alcanzado un 6,2 en la escala de Richter.

Los temblores de tierra forman parte de la cotidianidad en ciertas regiones del mundo (Japón, California, etcétera). En Suiza, en cambio, a pesar de convivir con la amenaza de aludes e inundaciones, nadie piensa en la posibilidad de un terremoto. Sin embargo, los archivos históricos revelan que este país centroeuropeo sufrió en la antigüedad varios seísmos que causaron considerables daños materiales y la pérdida de vidas humanas. El episodio de Lucerna en 1601 constituye un ejemplo. Otro similar ocurrió en 1356, que arrasó gran parte de la ciudad de Basilea.

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