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1 de Septiembre de 2017
Agricultura

El fracaso de la contención de Xylella en Italia

Una auditoría de la Comisión Europea encuentra fallos repetidos en la prevención de la plaga que devasta los olivos en el país.

El patógeno virulento que está destruyendo olivares históricos en la región de Apulia, en el sur de Italia, está avanzando hacia el norte y amenaza con alcanzar el resto de Europa. El año pasado las autoridades italianas no lograron seguir el curso de la plaga y no se ajustaron a los planes de contención acordados con la Comisión Europea, según una auditoría publicada el pasado 31 de mayo por ese organismo.

Los científicos de la región no están sorprendidos por esa crítica: sus esfuerzos para frenar la infección han chocado repetidamente con obstáculos durante los últimos cuatro años, desde que sospecharon por primera vez que la enfermedad estaba causada por la bacteria Xyllela fastidiosa.

«La situación es ridícula», afirma el fitopatólogo Giovanni Martelli, de la Universidad de Bari, en el norte de la región de Apulia. «Las autoridades han tardado demasiado en responder, cuando lo que se necesitaba era una acción rápida», añade.

El patógeno, para el que no hay tratamiento, nunca se había visto en Europa antes de que fuese detectado en Apulia en 2013. Probablemente llegó del continente americano, donde es endémico. Los investigadores establecieron que dicha bacteria estaba causando el síndrome de desecación rápida del olivo en Apulia, pero sus hallazgos fueron cuestionados. Hasta el punto de que, en 2015, un fiscal inducido por unos ecologistas enojados que protestaban por la tala de olivos antiguos abrió una investigación penal para determinar si los investigadores habían causado ellos mismos la infección.

La auditoría de la Comisión incluye una retahíla de fracasos por parte de las autoridades italianas. Argumenta que el seguimiento sistemático de la infección comenzó demasiado tarde y que algunos árboles infectados se arrancaron con un «retraso excesivo». El informe señala también que las autoridades nacionales y regionales han desembolsado poco más de la mitad de los 10 millones de euros presupuestados para medidas de contención. Los datos obtenidos por la revista Nature proporcionan más pruebas de una respuesta lenta. Durante la mayor parte de 2016, los laboratorios italianos apenas procesaron muestras de Xylella, lo que indica que el seguimiento casi había cesado. Las autoridades no respondieron a las solicitudes de explicaciones.

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