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1 de Julio de 2012
Ecología

Microbios brillantes

Un grupo de científicos descubre una nueva bahía bioluminiscente.

Wikimedia Commons_Catalano82_CC BY-SA 2.0

Las bahías bioluminiscentes se hallan entre los ecosistemas más raros y frágiles que existen. Se forman cuando enormes cantidades de microorganismos, a menudo dinoflagelados marinos como Pyrodinium bahamense, se congregan en una laguna con una abertura al mar lo suficientemente estrecha como para impedir que estos organismos se escapen. Los dinoflagelados, integrantes del fitoplancton, se alimentan de la vitamina B12 producida por los mangles rojos y brillan con una luz verdeazulada cuando son perturbados por cualquier movimiento. Debido a que las bahías bioluminiscentes necesitan condiciones muy específicas para sobrevivir, solo se conocen un puñado de ellas en todo el mundo, la mayoría en el Caribe.

Ahora hay una más: en 2010, los ecólogos identificaron una bahía bioluminiscente en la Reserva Natural de Humacao, en Puerto Rico. Se formó después de que el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de los Estados Unidos construyese canales para proteger los pueblos de la zona contra las inundaciones. Los canales permitieron que el agua marina del Caribe fluyese hacia las antiguas lagunas de aguas salobres de Humacao. «Con la marea, llegó un dinoflagelado bioluminiscente», afirma Ricardo Colón-Rivera, de la Universidad A&M de Texas.

Para su sorpresa, Colón-Rivera y sus colaboradores han descubierto que el dinoflagelado responsable del espectáculo luminoso no es P. bahamense, sino otro que aún no han identificado. También esperan llegar a comprender los efectos de la salinidad, las precipitaciones lluviosas y el cambio climático sobre la bioluminiscencia, con el propósito de facilitar la conservación de estas bahías.

La bahía bioluminiscente de Humacao se formó por la confluencia de una serie de sucesos muy poco frecuentes, afirma Rusty Feagin, también de la Universidad A&M de Texas. «Tenemos que entenderla y protegerla, antes de que su luz se apague.»

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