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1 de Febrero de 2014
Salud

Los beneficios del ejercicio

La actividad física resulta beneficiosa para el organismo por muchas razones más allá de las viejas conocidas.

NiseriN/Thinkstock

En síntesis

La actividad física regular de intensidad moderada o enérgica reduce de forma notable el riesgo de fallecer a causa de una cardiopatía, accidente cerebrovascular, diabetes, cáncer y otras enfermedades.

Recientes investigaciones han revelado nuevas formas mediante las que el ejercicio habitual reduce el riesgo de cardiopatía y cáncer, ayuda a controlar la diabetes e incluso facilita el aprendizaje.

No obstante, permanecer sentado mucho tiempo puede anular algunas de las ventajas del ejercicio regular para la salud.

Todos sabemos que nos conviene realizar ejercicio. Pero pocos somos conscientes de que su práctica es lo más importante que la mayoría podemos hacer para mejorar o mantener nuestra salud. El movimiento regular no solo disminuye el riesgo de padecer o morir a causa de una cardiopatía, un accidente cerebrovascular o diabetes, sino que también evita ciertos tipos de cáncer, mejora el estado de ánimo, fortalece los huesos y los músculos, aumenta la capacidad pulmonar, reduce el riesgo de caídas y fracturas, y ayuda a mantener el peso corporal. Y estos son solo algunos de los efectos más conocidos.

En los últimos años numerosas investigaciones han ampliado aún más la lista de beneficios. Entre otros aspectos, el ejercicio parece incrementar la capacidad intelectual (en concreto, para llevar a cabo tareas que requieren atención, organización y planificación), reduce los síntomas de la depresión y la ansiedad en algunas personas y potencia la capacidad del sistema inmunitario para detectar y defenderse de ciertos tipos de cáncer. Además, se está dando un paso más allá al describirse los efectos positivos que se producen a escala celular y molecular en ciertas enfermedades, como la ateroesclerosis y la diabetes.

Los estudios que intentan desentrañar las numerosas formas en las que el ejercicio modifica diversos sistemas de nuestro organismo (cardiovascular, digestivo, endocrino y nervioso, por nombrar algunos) revelan que los beneficios se deben sobre todo a los cambios, entre leves y moderados, en muchos aspectos de la fisiología, y no a un gran efecto sobre unos pocos procesos celulares y tisulares.

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