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  • Investigación y Ciencia
  • Abril 2013Nº 439

Psicología

La sabiduría de los psicópatas

Podemos aprender mucho de los psicópatas. Algunos aspectos de su personalidad e intelecto resultan, a menudo, marcas distintivas del éxito.

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Algunos de los rasgos comunes en los asesinos en serie psicopáticos, como los aires de grandeza, la capacidad de persuasión, el encanto superficial, la crueldad, la falta de remordimientos y la manipulación de los demás, los comparten también políticos y líderes mundiales. Individuos que se lanzan a la carrera, no para huir de la policía, sino por un puesto político. Este perfil permite a quienes poseen estos rasgos hacer lo que quieran y cuando quieran, sin inmutarse en lo más mínimo por las consecuencias sociales, morales y legales de sus acciones.

Si usted, por ejemplo, nació con buena estrella y tiene un poder sobre la mente humana como el de la Luna sobre los mares, podría ordenar el genocidio de 100.000 kurdos y arrastrarse hasta la horca con tal arcana obstinación como para provocar, incluso entre sus más firmes detractores, un perverso y mudo respeto.

«No tenga miedo, doctor», dijo Saddam Hussein en el patíbulo, momentos antes de su ejecución. «Esto es para hombres.»

Si es usted violento y malicioso como el «Hannibal Lecter» de la vida real, Robert Maudsley, podría tomar como rehén a su compañero de celda, aplastarle el cráneo y degustar sus sesos con una cuchara con tanta indiferencia como si tomara un huevo pasado por agua. (Por cierto, Maudsley ha estado encerrado en confinamiento solitario en una jaula a prueba de balas en el sótano de la prisión de Wakefield, en Inglaterra, durante los últimos 30 años.)

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