Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

«El exoplaneta vecino» [Investigación y Ciencia, abril de 2019], de M. Darby Dyar, Suzanne E. Smrekar y Stephen R. Kane, menciona que Venus no presenta un campo magnético pero que, sin embargo, posee una atmósfera extremadamente gruesa y densa. Marte, por el contrario, prácticamente carece de atmósfera. Al respecto, la explicación que me resulta más familiar es que Marte perdió su campo magnético y que, como consecuencia, quedó expuesto al viento solar, el cual degradó su atmósfera.

Cabría pensar que Venus, al estar mucho más cerca del Sol, tendría que haber experimentado un viento solar mucho más intenso. Ambos planetas se formaron hacia la misma época, por lo que la enorme diferencia entre sus atmósferas parece desafiar el sentido común. ¿Qué estoy pasando por alto?

Chris Scholfield

 

RESPONDEN LOS AUTORES: La clave reside en que el campo magnético de Venus es insignificante en la época actual. Sin embargo, eso no quiere decir que lo fuera durante los últimos 4000 millones de años. Suponiendo una composición y un tamaño del núcleo similares a los de la Tierra, los modelos del campo magnético venusiano revelan que el planeta probablemente tuvo un campo parecido al terrestre hasta hace unos 1000 millones de años. Un aspecto crucial es que ello protegió su atmósfera cuando el Sol era mucho más joven y activo. Además, la atmósfera venusiana es mucho más gruesa y presenta un peso molecular medio mayor que la de la Tierra, lo que la habría hecho más resistente a la degradación solar.

Con todo, la manera exacta en que un campo magnético puede proteger una atmósfera parece ser más compleja de lo que se pensaba hasta hace poco. Por ejemplo, varias mediciones recientes sugieren que, hoy en día, la Tierra, Marte y Venus pierden oxígeno a un ritmo similar. Este resultado es desconcertante ya que, como bien indica el lector, la masa, el campo magnético y la distancia al Sol deberían ser los principales factores que determinan la degradación de una atmósfera.

Artículos relacionados

Puedes obtener el artículo en...

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.