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1 de Septiembre de 2019
Biología

La influencia de la vida social en la salud

Los estrechos lazos que los papiones entablan parecen ser de ayuda para vencer las adversidades de la infancia. Ello podría tener notables implicaciones en la salud humana.

Una manada de papiones amarillos se congrega al atardecer en el Parque Nacional de Amboseli, en Kenia. Con su estudio se pretende averiguar de qué modo influyen las costumbres sociales en la salud. [NICHOLE SOBECKI]

En síntesis

Desde hace casi 50 años, el Proyecto de Investigación de los Papiones de Amboseli ha estudiado el comportamiento de estos primates en libertad con rigurosos instrumentos de observación. Los datos indican que aquellos que sufren penurias durante la infancia tienden a morir antes que los demás.

Con todo, nuevos indicios apuntan a que los papiones pueden superar esas vicisitudes si traban relaciones sólidas con otros miembros del clan. Los investigadores de Amboseli defienden que los vínculos sociales estables influyen en la salud física.

Esas nuevas ideas aportadas por la ciencia evolutiva pueden cambiar nuestra visión de la salud pública. Quien ha vivido una infancia difícil es más proclive a padecer enfermedades: ¿podrían los lazos sólidos rescatar a la gente de unos inicios aciagos?

Despunta el día en el Parque Nacional de Amboseli, en el sur de Kenia. Encaramados a un bosquete de acacias que domina la llanura, un grupo de unos 70 papiones amarillos inicia plácidamente la jornada. Algunos dormilones yacen aún en lo alto de las copas, pero la mayoría ha descendido a la hierba, uno a uno.

Hiawatha, una hembra de seis años, hurga en el pelaje de su hermana mayor, Hoja, en busca de suciedad y parásitos. «Es como nuestro ritual diario de levantarse, darse una ducha, lavarse los dientes y peinarse», comparte en voz baja Kinyua Warutere, veterano ayudante de campo del Proyecto de Investigación de los Papiones de Amboseli. «Antes de ponerse en marcha, socializan de ese modo. Las madres acicalan a los pequeños y los amigos se acicalan unos a otros.»

Algunas crías andan ya jugando. La más pequeña, Huawey, no ha cumplido los dos meses y es un monito vacilante. Aún luce el pelaje negro y los rasgos faciales de vivo rosa distintivos de su tierna edad, pero su pelo no tardará en adquirir tonalidades doradas y, después, pardogrisáceas. Se revuelca con un compañero de juegos mientras se propinan coscorrones en la cabeza, como gatitos. Cada par de minutos, eso sí, vuelve en compañía de su madre, Hiawatha, para arroparse un momento bajo su brazo antes de aventurarse solo de nuevo.

El porvenir de Huawey y de sus compañeros de juego interesa vivamente a Susan Alberts, que permanece de pie mientras los observa con sus prismáticos desde un todoterreno salpicado de barro. Esta bióloga evolutiva de la Universidad Duke y codirectora del proyecto, ha dedicado 34 años de su carrera al estudio de este clan de papiones. Desde 1971, año en que naciera de la mano de los primatólogos Jeanne y Stuart Altmann, el proyecto de Amboseli ha tenido como propósito ahondar en las raíces evolutivas del comportamiento social de estos primates. El último trabajo del equipo ha versado sobre las consecuencias a largo plazo de lo que sucede durante la gestación y la infancia.

Las perspectivas no son halagüeñas para Huawey y sus compañeros. Han de superar lo que Alberts llama «la criba darwiniana». Entre el 30 y el 50 por ciento de las crías muere antes de cumplir el primer año, en general por la escasez de alimento, las enfermedades y los depredadores. Pero algunas tienen menos posibilidades que otras —si nacen en plena sequía, por ejemplo, o si quedan huérfanas—. En el primer estudio longitudinal y prospectivo de su tipo, publicado en 2016, los investigadores de Amboseli destacaron que una infancia aciaga cercena drásticamente la esperanza de vida, casi hasta la mitad.

Desde entonces, este equipo ha descubierto una posible fuente de protección frente a las adversidades sufridas en la edad temprana: los lazos sólidos y duraderos trabados con otros papiones. Ahora intentan determinar hasta qué punto ha de recurrir un individuo a esas relaciones para enderezar su destino. No solo se trata de una cuestión primordial para estos primates, sino para las personas que comienzan con mal pie la vida.

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