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1 de Agosto de 2015
Historia de la ciencia

Matemáticas y metafísica en la óptica de Kepler

Las observaciones de eclipses antes del descubrimiento del telescopio llevaron a Kepler a interesarse por la óptica, ciencia que revolucionó. Explicó la formación de imágenes en la cámara oscura, se aproximó a la ley de la refracción y descubrió las propiedades ópticas del ojo humano.

La teoría de la visión de Kepler, según se ilustra en La dioptrique (1637), tratado de óptica de René Descartes. [FUENTE: Discours de la méthode... Plus la dioptrique, les météores et la géometrie, René Descartes (leiden, 1637), pág. 61.]

Johannes Kepler (1571-1630) es conocido por sus cruciales contribuciones a la revolución astronómica del siglo XVII. Sus tres leyes desempeñaron un papel fundacional en la explicación newtoniana de los movimientos planetarios. Sus aportaciones a la óptica, en cambio, son menos populares, si bien fueron equiparables, en importancia, a las leyes astronómicas.

Kepler ha sido durante mucho tiempo un autor maldito, poco reconocido por el gran público, con una imagen castigada por sospechas de misticismo e inclinaciones pseudocientíficas. Nada que ver con la figura de su casi exacto contemporáneo Galileo Galilei, héroe en el teatro y en el cine, arquetipo mítico del científico moderno. Sin embargo, las contribuciones de Kepler son de una enorme sofisticación y profundidad, y aplican de forma brillante la geometría a la resolución de problemas físicos —dentro de los marcos conceptuales de su tiempo.

Kepler llegó a la óptica a través del estudio de eclipses del Sol. Estamos en los últimos años del siglo XVI y aún no hay telescopios. La técnica de observación más común consiste en proyectar sobre un papel o tela blanca, en una habitación oscura y a través de un pequeño orificio, una imagen del astro. Aristóteles ya se había ocupado de este problema óptico: no importa cuál sea la forma del orificio, por él se proyectará una imagen simétrica y circular del Sol, o de los contornos del Sol visibles durante el eclipse. Es la «cámara oscura», un artificio muy admirado en la época —también como entretenimiento—, en el que se observa sobre una tela situada frente al orificio una imagen simétricamente invertida de lo que se encuentra delante del orificio en el exterior y bien iluminado. Nadie, desde Aristóteles, ha sido capaz de explicar el fenómeno, a pesar de que se han ocupado de él todos los escritores ópticos desde la Antigüedad hasta el Renacimiento. ¿Pueden extraerse conclusiones fiables de estas imágenes?

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