La unificación de las fuerzas

En un artículo publicado por Scientific American en 1950, esbozaba su teoría unificada de la física. Resultó ser errónea.

Cuando Albert Einstein daba los primeros pasos para desarrollar una teoría unificada de la física, en los primeros años veinte, la empresa prometía. La relatividad y una mecánica cuántica en período de gestación planteaban tantas preguntas nuevas cuantas respondían. Ante tal panorama, eran muchos los físicos que percibían la necesidad de un marco conceptual más amplio. Llegaron a raudales ideas nuevas sugeridas por Hermann Weyl, Arthur Stanley Eddington, Theodor Kaluza y otros. Aunque fracasaron en el intento de unificar la física, su empeño sirvió para introducir conceptos harto fecundos; por citar un par: la simetría de aforo y los espacios de dimensión infinita.

Treinta años después, sólo Einstein perseveraba en la tarea. Había publicado un rimero de teorías unificadas, de las que una tras otra se había retractado. Algunos científicos consideraron que su enfoque se encontraba en vía muerta; el progreso que la física ha experimentado desde el fallecimiento de Einstein, en 1955, lo ha confirmado.

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