Cuando los datos desinforman

Como reconocer y desmontar la charlatanería y las falsas noticias cuando estamos sobreexpuestos a ellas.

[Capitán Swing, 2021]

 

Bullshit: Contra la charlatanería
Carl T. Bergstrom y Jevin D. West
Capitán Swing, 2021
414 páginas

 

Una de las características que define a nuestra sociedad actual es su capacidad de generar una ingente cantidad de datos de forma continua (estimada globalmente en unos 12,6 teraoctetos [Tb] de información por segundo), así como las facilidades que tiene para usarlos, procesarlos y compartirlos de manera inmediata. Este volumen de macrodatos (big data) influye cada vez más en nuestro día a día y resulta clave para comprender cómo funciona nuestro mundo. A modo de ejemplo, es bastante probable que, aunque no seamos conscientes de ello, la canción que estamos escuchando, el producto que acabamos de comprar en Internet o la última entrevista de trabajo que hemos realizado vengan determinados por un algoritmo de inteligencia artificial cuyo resultado depende de los datos con los que ha sido entrenado.

Junto con esa información, han proliferado también los bulos, las noticias falsas y el bullshit, término inglés que —como apunta la traductora de la obra, Victoria Pradilla— no tiene un equivalente en español pero que se utiliza cuando se pretende «engañar de forma deliberada» pero no «mentir de forma deliberada».

La facilidad con la que los datos pueden manipularse, unida a la posibilidad de compartir información de manera instantánea mediante las redes sociales y los programas de mensajería, y a los cambios en nuestra forma de informarnos (cada vez leemos menos noticias y análisis detallados en la prensa y nos informamos mediante Twitter, Facebook o WhatsApp) han traído consigo una dificultad cada vez mayor para valorar la veracidad de la información que recibimos. Los bulos, noticias falsas y el bullshit han pasado de ser anécdotas con las que reírnos un rato a convertirse en una amenaza creciente que no solo afecta a nuestras relaciones personales y familiares, sino que también puede llegar a alterar el desarrollo de elecciones en países democráticos, generar conflictos diplomáticos, polarizar a sociedades enteras o aumentar la mortalidad de pandemias como la que estamos sufriendo en la actualidad.

Nos encontramos, pues, ante un problema de primer orden y necesitamos herramientas para poder afrontarlo. Herramientas como las que vamos a encontrar en este ensayo escrito por Carl T. Bergstrom y Jevin D. West, dos profesores universitarios y reconocidos expertos en la materia que llevan años impartiendo con notable éxito el curso Calling bullshit («Detectar el bullshit»), en el que enseñan a sus alumnos a identificar y refutar los bulos, las noticias falsas y el bullshit.

A lo largo de sus 11 capítulos, los autores realizan un exhaustivo análisis de todo lo que rodea a esta cuestión. Así, vamos a encontrar una descripción detallada sobre las causas, la propagación y las consecuencias del bullshit, el papel que desempeñan los medios de comunicación y las redes sociales en su difusión y la importancia que tiene la visualización de datos como herramienta fundamental para manipularlos deliberadamente y difundir bullshit. Esto último no es ninguna sorpresa dada la importancia que el sentido de la vista juega en nuestra interacción y comprensión del medio que nos rodea. Bergstrom y West también abordan temas como el sesgo de selección, la vulnerabilidad de la ciencia ante los efectos perniciosos del bullshit —seguro que muchos lectores de esta reseña sabrán de qué les hablo si les menciono el sesgo de publicación— y, algo fundamental en un ensayo de esta naturaleza, las claves para poder identificarlo, señalarlo y refutarlo.

Los autores utilizan un lenguaje riguroso y en ocasiones algo técnico, pero, en líneas generales, accesible. Y no se andan con ambages ni medias tintas a la hora de denunciar e ilustrar la magnitud del problema. La amplia experiencia investigadora y docente de Bergstrom y West se nota a lo largo de todo el libro, pero cobra especial relevancia cuando presentan sus ejemplos. Estos están explicados de forma muy didáctica, algo a lo que sin duda contribuyen los numerosos e ilustrativos gráficos que acompañan al texto y el acertado uso que hacen de las analogías. Son estas una poderosa herramienta para comprobar que muchos de los mensajes que recibimos cuentan solo una parte —normalmente interesada y/o poco relevante— de un determinado hecho o acontecimiento.

Mención especial requieren también tanto el completo tratamiento que hacen los autores sobre la inteligencia artificial y su importancia en el contexto del bullshit como los capítulos dedicados a señalarlo y refutarlo, que me han parecido de lo mejor del libro. Este contiene también una prolija bibliografía que permitirá a los lectores interesados profundizar en los temas tratados en cada capítulo, si bien no incluye (o no son fáciles de localizar) las referencias de todos los estudios que se mencionan en el texto. Esto es algo muy común en los ensayos de esta naturaleza; si bien logra simplificar el cuerpo del texto, lo hace a costa de que a los lectores interesados les resulte muy difícil encontrar y consultar estos estudios para verificar o ampliar la información.

 

Nos encontramos ante
un problema de primer orden
y necesitamos herramientas
para poder afrontarlo

 

También he echado en falta un índice alfabético, que sería de gran utilidad para los lectores que quieran volver a consultar algún tema concreto. El que no se proporcionen las fuentes concretas de los datos mostrados en las distintas figuras del libro es también otra pequeña pega fácilmente subsanable en ediciones posteriores. Al igual que ocurre con los estudios que se mencionan (pero no se citan) en el texto principal, contar con estas referencias permitiría contrastar o ampliar la información proporionada sin merma en la legibilidad e interés. Estas críticas menores no empañan en absoluto el encomiable esfuerzo que han realizado los autores para sintetizar un tema complejo y con muchas aristas en unas 400 páginas que, para mi sorpresa inicial, en numerosas ocasiones se leen de forma amena y entretenida.

Resulta difícil quedarse con una única lección entre todas las que nos proporciona este libro. Pero si tuviera que elegir una, me quedaría con esto que nos cuentan los autores al final del libro: «Todos tenemos que estar un poco más alerta, ser un poco más reflexivos e ir con un poco más de cuidado cuando compartimos información. Y, de vez en cuando, tenemos que denunciar el bullshit que aparece ante nosotros».

Nos encontramos, pues, ante un libro muy actual y altamente recomendable. He disfrutado mucho leyéndolo y es una obra tan informativa como (durante su mayor parte) entretenida, algo que no se encuentra en todos los ensayos de esta naturaleza. Como persona curiosa y reflexiva que soy, me ha gustado en particular no solo que este ensayo me haya ilustrado sobre el bullshit, sino que me haya hecho reflexionar y cambiar algunas ideas preconcebidas que tenía sobre este problema. También ha refrescado y dado herramientas nuevas a mi escepticismo, algo que sin duda necesitamos fomentar en nuestra sociedad si queremos poder discernir no solo el grano de la paja, sino lo que es cierto de lo que no lo es. ¿Podremos lograrlo? Como diría Yoda, difícil tarea esta es, pero sin duda alguna que las herramientas que proporciona Bullshit: Contra la charlatanería nos ayudarán a conseguirlo.

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