Los secretos de los papiones sagrados

El estudio de papiones vivos y momificados desvela por qué los egipcios veneraban a este fastidioso primate y señala la probable ubicación de un reino legendario.

Momia de un papión, encontrada en la tumba KV 51 del valle de los Reyes, cerca de Luxor. Según se cree, fue una de las mascotas favoritas de la familia real. [RICHARD BARNES]

En síntesis

Las momias y las imágenes conservadas dejan constancia de que el papión hamadríade era venerado en el antiguo Egipto.

El motivo sería el comportamiento que muestra este primate al amanecer, con el que parece sa­­ludar al astro rey.

En realidad, con esa exposición al sol capta calor para activar la microbiota intestinal, que facilita la digestión de los vegetales ingeridos.

El estudio de las momias de papión también ha permitido señalar en el mapa la probable ubicación del antiguo reino de Punt, región de procedencia de este animal.

Entre los fondos del Museo Británico de Londres reposa, en eterna sedestación, una momia catalogada con el código EA6736. Hallada en el templo de Jonsu, en Luxor, se remonta a la época del Imperio Nuevo, entre los años 1550 y 1069 a.C. Una inspección más cercana desvela pistas sobre su identidad. Por entre las vendas de lino, deshechas en algunos puntos, sobresale un pelaje tupido, mientras que en los pies asoman unas uñas imponentes. Las radiografías revelan el esqueleto característico y el hocico alargado de un primate. El animal momificado es un papión sagrado o hamadríade (Papio hamadryas).

La momia EA6736 es uno de los muchos papiones presentes en el arte y la religión del antiguo Egipto. Plasmados en infinidad de pinturas, relieves, estatuas y joyas, aparecen una y otra vez a lo largo de 3000 años de historia. La estatua de uno, fechada entre 3150 y 3100 a.C., lleva grabado el nombre del rey Narmer; siglos más tarde, Tutankamón, que gobernó entre los años 1332 y 1323 a.C., lucía un collar decorado con papiones adorando al sol, y en el muro occidental de su tumba hay pintada una docena de ellos, que se cree representan las horas de la noche.

Los egipcios veneraban al papión sagrado co­mo encarnación de Tot, dios de la luna y de la sabiduría y consejero de Ra, dios del sol. No era el único animal elevado a la categoría divina: el chacal se asociaba con Anubis, dios de la muerte; el halcón, con Horus, dios del firmamento; y el hipopótamo con Tueris, diosa de la fertilidad. Ahora bien, el papión es una elección harto curiosa: por un lado, quienes conviven con él lo consideran un vecino indeseable y más que molesto; por otro, es el único animal del panteón egipcio que no es originario del país.

La preeminencia del papión en la cultura del antiguo Egipto intriga a los arqueólogos desde hace tiempo. En los últimos años, los descubrimientos hechos por mi grupo de investigación arrojan algo de luz sobre este misterio. Nuestro trabajo indica que la divinización de la especie tendría una explicación biológica y, además, demuestra cómo obtenían los egipcios tan exóticos animales. Curiosamente, las investigaciones sobre el origen de los papiones sagrados iluminan otro viejo enigma: la probable ubicación del legendario reino de Punt.

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