Dragones de mar foliáceos

Estos reyes del camuflaje son feroces depredadores, además de una de las pocas especies en que los machos llevan a cabo la gestación.
El agua está limpia, tranquila, helada. Al saltar del bote con mis compañeros de inmersión, un escalofrío me sube por el espinazo. Quizás el frío, quizá la emoción de lo que nos espera. Noche de buceo en el océano Austral, en aguas de la costa sudoccidental de Australia. Vamos a la caza de animales que rozan lo mítico, de dragones de mar foliáceos. En particular, necesitamos, para nuestro programa de reproducción en el acuario Mundo Submarino de Perth, capturar un macho, un macho preñado.
El dragón de mar foliáceo (Phycodurus eques) y su primo más común, el dragón de mar algáceo (Phyllopteryx taeniolatus), son los únicos dragones marinos del mundo. Con los caballitos de mar y las agujas mula, pertenecen a la familia Singnátidos, peces caracterizados por un esqueleto externo duro dispuesto en una serie de anillos, que se extiende a lo largo del cuerpo, y por un largo hocico tubular, que carece de dientes. Los dragones de mar son exclusivos en su cuerpo acorazado, del que surgen apéndices frondiformes. Los apéndices foliáceos son más amplios y planos que los filamentosos de los dragones algáceos. Ambas especies son endémicas del litoral de Australia meridional. Las aguas situadas frente a las islas del archipiélago de la Recherche, donde estamos buceando, son un refugio favorito de los dragones de mar. En esas islas de granito y apenas vegetadas hallan cobijo animales exóticos, algunos de los cuales sólo se dan allí. Bajo las olas, los cantiles sumergidos se hunden cientos de metros en negras profundidades.

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