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Herschel y el rompecabezas de la radiación infrarroja

La elucubración mental de un astrónomo consiguió relacionar luz y calor por primera vez.

CORTESÍA DE JACK R. WHITE

En síntesis

Aunque alcanzó su fama como astrónomo, William Herschel llevó a cabo los primeros estudios sobre la región invisible del espectro electromagnético. Es considerado el descubridor de la radiación infrarroja.

Al descomponer la luz solar con un prisma y medir el calentamiento que provocaban los diferentes colores, Herschel se percató de que la zona situada más allá del rojo presentaba una mayor temperatura.

En un principio, el astrónomo sostuvo que la luz visible y el «calor radiante» debían corresponder a dos manifestaciones del mismo fenómeno. Más tarde, sin embargo, puso en duda sus propias conclusiones.

Las investigaciones de Herschel sobre la naturaleza del espectro electromagnético ponen de relieve la importancia de la percepción sensorial humana en el descubrimiento científico.

Todos descubrimos la radiación infrarroja durante nuestra infancia, al sentir el calor de un objeto caliente situado a cierta distancia. Y sabemos que esos rayos son invisibles, ya que el calor puede también percibirse en medio de la más absoluta oscuridad. Pero Herschel descubrió algo más sutil que una radiación invisible. Halló los primeros indicios sólidos de que, en realidad, la luz visible y el infrarrojo formaban parte del mismo fenómeno, al que hoy denominamos radiación electromagnética. A través de una serie de experimentos sencillos, Herschel se topó con la primera pieza de un rompecabezas que aún tardaría más de un siglo en resolverse.

La mejor información sobre los experimentos de Herschel la hallamos en sus escritos originales. Buena parte de los comentarios parece que hayan sido tomados directamente de sus notas de laboratorio, y su frescura y autenticidad quedan patentes incluso hoy. La mayor dificultad de su obra reside en seguir la línea de razonamiento a través de numerosas digresiones y páginas de datos no procesados de temperaturas. En un trabajo leído ante la Real Sociedad británica el 27 de marzo de 1800, Herschel llamó «calor radiante» al calor percibido a distancia, una denominación que resulta apropiada aún hoy. El término «infrarrojo» no formó parte del vocabulario científico hasta los años ochenta del siglo XIX; sin embargo, se desconoce quién acuñó el nombre.

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