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1 de Enero de 2011
Neurociencia

Control del cerebro por medio de la luz

La optogenética permite estudiar el funcionamiento del sistema nervioso con una precisión extraordinaria y podrían mejorar el tratamiento de enfermedades psiquiátricas.

Wikimedia Commons

Cada día, al ejercer como psiquiatra me enfrento a las limitaciones de mi campo. A pesar de los nobles esfuerzos de médicos e investigadores, nuestro limitado conocimiento sobre las raíces de las enfermedades psiquiátricas dificulta la búsqueda de tratamientos y contribuye a la estigmatización de este tipo de trastornos, principales causantes de la disminución de la esperanza de vida o de discapacidad en todo el mundo. Sin lugar a dudas, la psiquiatría necesita responder a esa dificultad. Pero según el filósofo de la ciencia Karl Popper, antes de poder hallar respuestas debemos saber plantear nuevas preguntas. En otras palabras, necesitamos nuevas técnicas.

Sin embargo, a causa de la enorme complejidad del cerebro de los mamíferos, el desarrollo de técnicas adecuadas constituye una tarea ardua. El órgano es un intricado sistema formado por miles de millones de neuronas de múltiples tipos que se hallan interconectadas según distintas configuraciones. Las células intercambian señales eléctricas y una gran variedad de mensajeros bioquímicos en tan solo milisegundos, con una sincronización muy precisa. Debido a esa complejidad, los neurólogos carecen de un conocimiento profundo sobre el funcionamiento del cerebro. Se ignora el modo en que ciertos patrones de actividad en determinadas neuronas originan, en última instancia, pensamientos, recuerdos, sensaciones y sentimientos. Por extensión, tampoco se sabe la manera en que los defectos físicos del cerebro provocan las diferentes enfermedades psiquiátricas, como la depresión o la esquizofrenia. De ahí que los tratamientos psiquiátricos sean, esencialmente, fruto de la casualidad: sirven de ayuda para mucha gente pero en muy pocos casos resultan reveladores.

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