Una fábrica de energía en el sótano

Las pilas de combustible fijas eran antaño generadores gigantescos concebidos para las compañías eléctricas. Ahora hay otras más pequeñas que pueden utilizarse en las viviendas.
Al liberalizarse el sector de la energía eléctrica, deshaciendo el monopolio que antaño detentaran las empresas productoras de energía, ocurre que cada vez son mayores las distancias entre los compradores y los vendedores de electricidad en algunos casos. Pero dentro de diez o veinte años podrá haber quienes tengan su propia planta eléctrica, no mayor que una nevera, en el sótano o en el patio de su casa y no dependan de una central situada a cientos o a miles de kilómetros de distancia. Esto no se refiere sólo a las viviendas. También a las tiendas, las pequeñas empresas, los hoteles, los bloques de apartamentos e incluso fábricas podrían obtener electricidad del mismo modo: con pilas de combustible que suministren entre cinco y quinientos kilowatt.
Los trabajos de desarrollo de las pilas de combustible progresan activamente en empresas y laboratorios de investigación industrial de Bélgica, Canadá, Dinamarca, Alemania, Italia, Japón, Corea y EE.UU.; en algunos casos ya se están vendiendo estos equipos. Una subsidiaria de United Technologies lleva casi diez años ofreciendo pilas de combustible de hasta 200 kilowatt, de las que ha vendido unas 170 unidades, muchas de ellas utilizadas para la generación de calor y energía eléctrica en locales industriales o como reserva de potencia. Su empleo va siendo también más frecuente en plantas de tratamiento de aguas y en instalaciones "verdes", las que albergan técnicas y proyectos respetuosos con el medio ambiente.

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