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1 de Abril de 1987
Citología

El microtúbulo, motor intracelular

Los microtúbulos constituyen elementos bien conocidos del armazón que organiza la forma y el proceso de división celulares. Una nueva y poderosa técnica microscópica revela su participación en el transporte bidireccional.

La incorporación de los microtúbulos en la lista de componentes celulares ubicuos es reciente. Treinta años atrás sólo se sospechaba la existencia de tenues filamentos. Hace 25, los biólogos comenzaban a familiarizarse con sus rasgos característicos. Cuando se dispuso de métodos que permitieron observarlos, los microtúbulos demostraron poseer una variedad sorprendente de funciones, desde la formación del huso que dirige la división celular hasta la de los filamentos que ciñen las células sanguíneas que nunca se dividen. Pronto se les consideró unidades estructurales permanentes del citoesqueleto.

Parece ahora que la versatilidad de los microtúbulos trasciende la mera actuación estructural. Valiéndonos de nuevas técnicas de microscopía óptica realzada por ordenador hemos logrado observar cómo transportan vesículas y orgánulos por el citoplasma a una velocidad sorprendente. Un mismo filamento, delgado, de varios micrometros de longitud y compuesto principalmente por la proteína tubulina, puede mover, a un mismo tiempo, partículas en sentidos opuestos. Más aún: fragmentados incluso y separados del ambiente celular que le es propio, los microtúbulos son capaces de avanzar por un portaobjetos de vidrio.

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