Hace 50, 100 y 150 años

Recopilación de noticias publicadas en Scientific American.
Por Daniel C. Schlenoff

1917: La magia del cine se traslada al aire libre, con grandes ambiciones, numerosos extras y el mundo como escenario. [SCIENTIFIC AMERICAN, VOL. CXVI, N.o 18, 5 de mayo de 1917]

Mayo 1967
Energía nuclear

«Hacia 2030, la demanda de energía eléctrica será diez veces nuestra capacidad actual. A causa del esperado descenso de las reservas de combustibles fósiles, y a falta de otra gran fuente de energía a un precio razonable, podría contarse con la energía de fisión para cubrir aproximadamente el 85 por ciento de las necesidades. No obstante, para satisfacer esa demanda con centrales de fisión del tipo actual, se necesitarían unas cantidades de mineral de uranio que pronto agotarían las reservas. Así pues, la era de la fisión se acabaría casi antes de comenzar. Estos hechos dejan claro cuán fuertemente puede depender la “era de la fisión” (a la que acaso siga algún día una “era de la fusión”) del éxito en el desarrollo de centrales de reactores reproductores que aprovechen al máximo los recursos disponibles.»

 

Materia

«De Tales de Mileto se dice que fue el primer filósofo que se preguntó cómo y de qué está hecho el mundo. En retrospectiva, quizá no debió habernos sorprendido tanto el hecho de que algunas de las leyes que gobiernan los átomos sean al parecer diferentes de las que gobiernan el grueso de la materia. Demócrito ya se dio cuenta de que los componentes de la materia eran sustancias diferentes de la materia en sí. Tal como se ha dicho, el átomo nuclear de Ernest Rutherford y Niels Bohr, descrito por la teoría cuántica, se mostró suficiente para explicar toda la química y la mayor parte de la física.»

 

Mayo 1917
Haciendo cine

«Con todo el espacio exterior como escenario y la naturaleza como decorado, la película de cine poseerá siempre una enorme ventaja sobre las producciones teatrales, que necesariamente deben confinar incluso sus esfuerzos más extremos a un escenario comparativamente limitado y una escenografía artificial. Teniendo en cuenta todo ello, los directores de cine trabajan en gran parte en el exterior, y cuando un argumento justifica los gastos e inconvenientes, no dudan en reunir un ejército de actores y hacer uso de un escenario natural cuyas dimensiones se miden en kilómetros y no en metros. En la producción cinematográfica, las grandes escenas son más la excepción que la regla, pues son extraordinariamente caras.»

 

Darwinismo y guerra

«El nuevo libro del señor Chalmers Mitchell, Darwinismo y guerra, es una réplica al argumento a favor de la guerra, tantas veces esgrimido en los últimos tres años por cierta escuela alemana, en el sentido de que un estado de lucha o guerra constantes es un factor dominante de la evolución. Tales autores afirman que la guerra resulta tan necesaria como admirable. Según ellos, constituye una ley biológica a la que el hombre no puede resistirse y que a la larga aporta ventajas porque favorece la supervivencia de las razas más fuertes y dotadas. Sin embargo, el señor Mitchell sostiene: “La selección natural resulta de la conservación de las razas favorecidas y no del exterminio de una raza por otra”. No halla nada en común entre el agrupamiento de individuos que forma una nación moderna y el que constituye una raza o especie de animales. En resumen, considera por completo inadmisible el intento de justificar la conducta humana mediante las leyes que supuestamente rigen en el reino animal.»

 

Mayo 1867
Heridas de bala

«El doctor V. Gelcich, de Los Ángeles, afirma que distinguir entre un hueso y una bala presenta grandes dificultades con la sonda ordinaria. La suya no es sino un trozo de madera de pino blanco, hecho con la forma de sonda, que se introduce en la herida, se frota contra el objeto indagado y se retira rápidamente; si se trata de un proyectil, en ella se hallarán huellas de plomo. Cuenta que, cuando era oficial médico del Ejército estadounidense, con ese instrumento salvó las extremidades de dos hombres a los que se iba a someter a amputación por heridas de bala en las piernas; con la ayuda de la sonda de pino blanco, lo que tanto tiempo se estuvo suponiendo que era hueso resultó ser plomo.»

 

A caballo por París

«Un modo francés de monta a caballo: construya un par de ruedas de muy gran tamaño, y coloque una carrocería encima del eje y las astas a tal altura que el caballo pueda andar bajo ella y entre las ruedas. Así conseguirá reunir en uno, al estilo parisino, cochero, caballo y vehículo panorámico, y una elevada posición desde la que ver y ser visto.»

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