Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarte el uso de la web mediante el análisis de tus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúas navegando, consideramos que aceptas nuestra Política de cookies .

De «Three-Dimensional Manipulation with Scanning Near-Field Optical Nanotweezers», por J. Berthelot et al., en Nature Nanotechnology, Vol. 9, Abril de 2014

En los años ochenta del siglo pasado, los Laboratorios Bell de AT&T (hoy Laboratorios Bell) crearon unas «pinzas ópticas», unos dispositivos que, aprovechando las leves fuerzas que la luz ejerce sobre la materia, manejan objetos del tamaño de una micra con haces de láser enfocados. A lo largo de los últimos treinta años ha habido avances, pero un problema ha seguido sin solventarse: como resultado de la ley de la difracción, que limita el enfoque de la luz, la mayoría de los objetos de menos de unos cien nanómetros escapa a las pinzas.

Pero la ley tiene un resquicio, según las investigaciones descritas hace poco en Nature Nanotechnology. La difracción afecta a la propagación de las ondas de la luz; sin embargo, en la escala nanométrica, los metales nobles como el oro convierten la luz en campos evanescentes, ondas no propagantes que se anulan a cortas distancias. Al aplicar este fenómeno a un cable óptico revestido de oro, un equipo de físicos del Instituto de Ciencias Fotónicas, en Castelldefels, lograron enfocar la luz en una escala tan reducida que permite manipular partículas de solo 50 nanómetros.

Antes podía trabajarse con partículas de ese tamaño adhiriéndolas a otras mayores, pero de esa forma se restringía el movimiento. Con la nueva herramienta se han prendido partículas solas, y así resulta posible moverlas con toda libertad en las tres dimensiones.

«Tenemos algo que podría convertirse en una herramienta universal, de interés no solo para los físicos, sino también para científicos de muchos campos diferentes», comenta Romain Quidant, investigador en fotónica. Entre las aplicaciones potenciales se cuentan la obtención de productos médicos elaborados con exactitud nanométrica, la fabricación de geometrías nanocristalinas para dispositivos electrónicos y la manipulación de moléculas sueltas (proteínas, por ejemplo).

Artículos relacionados

Puedes obtener el artículo en...

Los boletines de Investigación y Ciencia

Elige qué contenidos quieres recibir.