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1 de Marzo de 2010
Arqueología

Muro galo en Hérisson

Los galos construían un tipo particular de muralla: el murus gallicus. En Hérisson, los arqueólogos de la Asociación para la Investigación de la Edad de Hierro en Auvernia acaban de encontrar la puerta principal de una fortaleza del siglo I a. C.
DAVID LALLEMAND/ARAFA
Los galos construían un tipo particular de muralla: el murus gallicus. En Hérisson, población del Allier, en Auvernia, los arqueólogos de la Asociación para la Investigación de la Edad de Hierro en Auvernia acaban de encontrar la puerta principal de una fortaleza del siglo i a. C. Su estructura, intacta en sus dos primeros metros de altura, está integrada en el murus gallicus mejor conservado que se haya encontrado hasta la fecha.Las investigaciones que se están realizando en Hérisson se proponen descubrir cómo fue la Chateloy gala. Esta fortaleza se encuentra en un promontorio sobre el valle del Aumance. Sus potentes fortificaciones son aún visibles bajo la forma de un imponente talud de 800 metros de largo.
Las investigaciones se centran ahora en la puerta principal. El murus gallicus que la flanquea es una construcción de tierra consolidada por vigas horizontales entrecruzadas y ligadas unas a otras, y protegida por un paramento de piedras sin argamasa. La puerta era la entrada obligada de los carros, los mercaderes, los jinetes y las tropas. Tiene un vano de siete metros de ancho; el corredor de entrada está marcado por las profundas hendiduras talladas por el paso repetido de los carros. La entrada muestra indicios de maderas carbonizadas y trazas de fuego en el suelo y las piedras. Son indicios de un incendio. Las marcas de grandes postes de madera indican que hubo una construcción de entrada para el control de la circulación, ya que se hallaba sobre el pórtico por donde se entraba en aquel lugar. Es verosímil que el incendio que sufrió esta puerta monumental tenga que ver con uno de los episodios de la guerra de las Galias narrados por Julio César: Vercingétorix ordenó en la primavera de 52 a.C. que se quemasen veinte aldeas de los bitúrigos, uno de los pueblos galos, a fin de frenar el avance de las legiones hacia Avaricus (Bourges, la capital de los bitúrigos). Entre las poblaciones así sacrificadas, la protegida por la fortaleza de Chateloy habría sido la primera identificada por los arqueólogos.

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