Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios y facilitarle el uso de la web mediante el análisis de sus preferencias de navegación. También compartimos la información sobre el tráfico por nuestra web a los medios sociales y de publicidad con los que colaboramos. Si continúa navegando, consideramos que acepta nuestra Política de cookies .

Actualidad científica

Síguenos
  • Google+
  • RSS
  • Investigación y Ciencia
  • Abril 2015Nº 463

Física

¿Fuego en el horizonte?

Pese a las serias discordancias entre la física cuántica y la gravedad, parece prematuro abandonar la teoría de Einstein de los agujeros negros.

Menear

En 1976, Stephen Hawking señaló una contradicción básica entre la teoría de Einstein de los agujeros negros y la física cuántica. Casi cuarenta años después, esta «paradoja de la información» sigue resistiendo tenazmente todos nuestros intentos por resolverla.

Dicha paradoja puede verse como un problema de irreversibilidad fundamental. Uno de los principios básicos de la física cuántica dicta que todo proceso ha de ser siempre reversible. Por ello, si nuestra tableta de última generación cae en un horno crematorio, no debemos desesperar: bastará con reunir las cenizas y la radiación generadas durante la quema y procesarlas en un superordenador cuántico. Al menos en principio, ello nos permitirá reconstruir todas las fotos y documentos que guardábamos en la tableta.

Por supuesto, lo anterior no es más que un experimento mental; hoy por hoy, seguimos muy lejos de poder llevar a cabo algo así. Sin embargo, a los físicos nos gusta considerar esta clase de procesos imaginarios para investigar la consistencia interna de nuestras teorías. En este caso, lo importante es que, mientras la tableta se quema, todas las partes del sistema pueden intercambiar información entre sí. De este modo, la información se conserva globalmente a lo largo de la combustión, por más que se redistribuya de una forma muy complicada.

Eso no ocurre si la tableta cae en un agujero negro. Una vez que haya atravesado el horizonte de sucesos, resultará imposible transmitir su información al exterior. Por ello, si el agujero negro se «evapora» emitiendo radiación térmica —como descubrió Hawking en 1974— y acaba desapareciendo, la información quedará aniquilada. Es decir, nos encontraríamos ante un proceso verdaderamente irreversible.

Puede conseguir el artículo en:

Artículos relacionados