Retratos de la naturaleza peregrina

Novedades visuales en un tratado de historia natural del siglo XVII.

Mapache ilustrado en Historia naturae, maxime peregrinae (1635), del jesuita español Juan Eusebio Nieremberg [BIBLIOTECA JOHN CARTER BROWN].

Suele decirse que una imagen vale más que mil palabras. La historia de la ciencia, sobre todo en épocas recientes, se lo ha tomado muy en serio, pues ha prestado atención a la diversidad de formas en que el conocimiento científico y la cultura visual se han relacionado y complementado a lo largo de los tiempos. La representación de animales y plantas, sobre todo en el caso de especímenes particularmente llamativos o poco conocidos, constituye uno de los temas que más interés ha generado por la dimensión visual de la ciencia. Es una cuestión cuya relevancia hoy en día ha quedado demostrada, por ejemplo, por la profusión y el éxito de publicaciones, exposiciones y documentales dedicados a la historia natural y sus imágenes.

Ahora bien, en otras épocas, el interés por captar y plasmar visualmente los aspectos más vistosos y novedosos del mundo natural no fue menos acentuado. El caso que aquí presentamos pertenece a un tiempo y a un contexto caracterizados por un dinamismo extraordinario tanto en lo que concierne al desarrollo de los saberes científicos y técnicos como al cultivo de las artes plásticas y otras expresiones de la cultura visual. Me estoy refiriendo a las primeras décadas del siglo XVII en Europa, un momento histórico marcado igualmente por fenómenos como la expansión y progresiva consolidación de los proyectos coloniales europeos, o la circulación y tráfico de ideas, objetos y personas a escala global.

Escrito por el jesuita español Juan Eusebio Nieremberg (1595-1658), Historia naturae, maxime peregrinae (1635) pertenece al catálogo de nuevas publicaciones sobre temas de historia y filosofía natural que fueron apareciendo a lo largo del siglo XVII. Redactado en latín, el libro fue impreso en Amberes, en la prestigiosa casa editorial fundada por Christophe Plantin. Nieremberg fue un intelectual muy reconocido en la España del Seiscientos. Entre otros cargos, ocupó la cátedra de historia natural en los Reales Estudios del Colegio Imperial de Madrid, aunque su fama se debe sobre todo a su labor como autor de obras de temática religiosa.

Historia naturae, la más importante de sus publicaciones sobre cuestiones de historia y filosofía natural, ofrece una exploración de las maravillas de la naturaleza peregrina o exótica (especialmente la naturaleza americana, aunque su análisis cubre otros continentes), con el fin de ponderar y celebrar la labor creadora de Dios. El tratado es conocido por el hecho de haber empleado los materiales recopilados en una de las expediciones científicas españolas más importantes del siglo anterior: la expedición a Nueva España del médico Francisco Hernández (1570-1577), quien reunió descripciones de miles de especímenes botánicos, zoológicos y geológicos de Mesoamérica desconocidos en Europa, muchas de ellas acompañadas de ilustraciones. Historia naturae incluye, de manera casi literal, mucho de este contenido descriptivo, que se suma a otros textos extraídos de numerosas fuentes impresas y manuscritas.

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