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Nuevas tendencias en comunicación científica

Del modelo de déficit a la participación ciudadana.

Los museos científicos interactivos, como el de Valladolid (en la imagen), son en la actualidad una parte esencial del sistema de comunicación de la ciencia. [MUSEO DE LA CIENCIA DE VALLADOLID]

El Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (INER) es un prestigioso centro asistencial y de investigación situado en la Ciudad de México. Funciona como centro de referencia para las enfermedades respiratorias en todo México. En 2013 puso en marcha un ambicioso proyecto de comunicación científica que se apoyaba en el portal www.cienciaqueserespira.org. La intención de sus promotores era comunicar al gran público sus investigaciones. Pero aquí se interpretaba la comunicación científica de un modo que iba más allá de la mera transmisión de información; de hecho, el lema del portal rezaba así: «La ciencia la hacemos todos».

El anterior es tan solo un ejemplo, pero resulta muy significativo en relación con los nuevos derroteros que está tomando la comunicación de la ciencia. Hemos pasado de una concepción unidireccional de la misma —hay que llevar la ciencia al gran público— a una voluntad de interacción y de participación ciudadana en la propia investigación. La teoría clásica según la cual la comunicación científica fluye solo en un sentido, de los científicos a la sociedad, se basa en el «modelo de déficit». Según este, la sociedad padece un déficit crónico de cultura científica que ha de ser paliado mediante la comunicación de la ciencia en términos inteligibles para el gran público. Esta visión ha sido cuestionada durante los últimos años, y en su lugar se proponen otras de carácter más sistémico, desde las cuales se contempla la comunicación científica como un proceso multidireccional. Ante la importancia de este fenómeno, la filosofía de la ciencia ha querido analizar el propio concepto de comunicación de la ciencia, así como evaluar las posibilidades reales que estas nuevas tendencias presentan.

Preguntémonos, pues, qué es la comunicación de la ciencia. El DRAE define comunicación como «acción y efecto de comunicar», y comunicar como «hacer saber a alguien algo». Siempre que ese «algo» se refiera a la ciencia, estaremos hablando de comunicación de la ciencia. Puede haber comunicación científica en un informe de laboratorio, en un peritaje solicitado por un juez, en un artículo de prensa, en un correo electrónico o en una conversación entre investigadores, en un museo, en una clase de Primaria, en un documental, en una novela o en una revista de alta divulgación. No importan el emisor, el receptor, el canal, el contexto ni la forma del mensaje. Nos hallamos, pues, ante un término sumamente general que incluye muchas modalidades.

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