Polimorfismo del MHC y origen del hombre

La diversidad de tipos hísticos humanos se generó mucho antes de que apareciese Homo sapiens.

¿Desciende la especie humana de unos pocos individuos, de una sola mujer quizá? ¿Surgió de un grupo numeroso, de más de diez mil miembros? De acuerdo con ciertos trabajos, nuestra especie y otras habríanse originado en poblaciones ancestrales pequeñas. No es eso lo que se deduce, sin embargo, de la investigación sobre la evolución de los genes que controlan la capacidad del sistema inmunitario para reconocer las proteínas foráneas. Para entender la cuestión conviene hacer un repaso del sistema inmunitario, sus métodos de reconocimiento de los invasores y los genes que lo controlan.

La historia comienza hace más de medio siglo, cuando Peter A. Gorer descubrió que todos los organismos lucen en la superficie de la mayoría de sus células unos marcadores moleculares por los que se distinguen unos individuos de otros, dentro de la misma especie. Puesto que determinan la compatibilidad hística, esto es, la capacidad de aceptar un trasplante de origen ajeno, se denominaron moléculas de histocompatibilidad. Gorer demostró más tarde que, entre las moléculas de histocompatibilidad, había cierta clase que desempeñaba un papel destacado en la compatibilidad. Las moléculas de la clase en cuestión están especificadas por un largo grupo de loci genéticos que ocupan una región de un cromosoma: el complejo principal de histocompatibilidad (MHC).

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